Dentro del sistema solar se han descrito más de 400 satélites o lunas, pero fuera de él los astrofísicos llevaban más de 40 años buscándolos sin éxito. Hasta ahora. La revista Nature describe este miércoles el primer exosatélite jamás identificado: un hallazgo sin precedentes liderado por investigadores chilenos y realizado con las observaciones del telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral (ESO).
"Es el primer satélite natural que encontramos fuera del sistema solar, se trata de un cuerpo gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita alrededor de una enana marrón durante unos 170 días", destaca en una entrevista con EFE la astrofísica Alice Zurdo, profesora de la Universidad Diego Portales y directora del proyecto de investigación Núcleo Milenio YEMS (siglas en inglés de exoplanetas jóvenes y sus lunas), ambos en Chile.
Zurdo, de origen italiano, lleva 11 años en Chile dedicada a la búsqueda y estudio de satélites. Desde hace 5 años dirige el proyecto YEMS para encontrarlos; y confiesa que, ni en sus mejores sueños, hubiera imaginado que iban a descubrir el primero fuera del sistema solar en tan poco tiempo. Hasta la fecha, los científicos habían detectado 6.000 exoplanetas, pero nunca un exosatélite.
Este hito "abre nuevos desafíos y preguntas por responder a la comunidad científica, como por ejemplo cuándo se ha formado ese satélite, por qué existe o cuántos más hay", avanza la investigadora. Para conocer la dimensión del descubrimiento, basta decir que los astrofísicos llevaban más de 40 años especialmente dedicados a buscar satélites fuera del sistema solar sin haber identificado ninguno hasta ahora.
El equipo liderado por Zurdo aún debate si el hallazgo puede clasificarse como "exoluna", dado que su masa es comparable a la de Júpiter y, a diferencia de las lunas de nuestro sistema solar, no orbita un planeta sino una estrella enana marrón denominada CD-35 2722, cuya masa es la mitad que la del Sol. "No hay nada comparable en el sistema solar", señala el investigador. Por su parte, el chileno Kevin Hoy, afiliado a la Universidad Diego Portales y al proyecto YEMS, agrega: "Este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro sistema solar, como planeta y luna".
Ambos científicos coinciden en que "lo de menos es llamarle con las categorías creadas precisamente en el sistema solar. Lo más importante es la puerta que abre a descubrir objetos diferentes más allá", explica la investigadora italiana. Más allá de la nomenclatura, detectar satélites en otros sistemas planetarios permitiría a la ciencia comprender cuán diversa puede ser su formación y evolución.
Para realizar el descubrimiento, Zurlo y su equipo emplearon el instrumento CRIRES+, instalado en el telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. Utilizaron el mismo método de velocidad radial que sirvió para encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol. Este método consiste en detectar pequeños "bamboleos" en la enana marrón causados por el objeto que la orbita, lo que el equipo considera una evidencia sólida de la presencia de este satélite fuera del sistema solar. "El instrumento cuenta con un espectrógrafo muy preciso y poderoso, de 8 metros de diámetro. Lo logrado es gracias a una especie de 'estado del arte de esta herramienta'", agrega la astrofísica.
Jorge Lillo-Box, investigador del Centro español de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), destaca en una reacción recogida por Science Media Centre que “la relevancia del estudio no radica en la nomenclatura de lo que se ha detectado, sino en la capacidad técnica que ha habilitado el instrumento CRIRES+ de ESO para poder obtener velocidades radiales precisas de objetos muy débiles (como esta enana marrón) y, además, a poca separación angular de otra estrella”.
El astrofísico Javier Peralta, de la Universidad de Sevilla y de varios proyectos internacionales de investigación espacial, sostiene que la magnitud de este hallazgo “es similar a todo lo que vino cuando empezamos la carrera de descubrimientos de exoplanetas” —hoy se conocen más de 6.000— y añade que “nos ayudaría a entender cómo se forman los sistemas planetarios”.
El equipo de ESO, que cuenta con el respaldo de 16 Estados miembros, entre ellos España, subraya que los descubrimientos que permitirá el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) “harán reconsiderar aún más cómo etiquetamos los objetos planetarios de sistemas diferentes al nuestro”. Con su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada, el ELT posibilitará a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas.
“Este hallazgo demuestra el potencial tecnológico de la instrumentación actual y sirve como prueba para estos nuevos instrumentos”, enfatiza Lillo-Box.
El doctor Elmer Huerta, asesor médico de RPP, abordó en Espacio Vital los alcances de una innovadora prueba de saliva que, según un nuevo estudio, podría superar en precisión a los métodos actuales para la detección del cáncer de próstata. El estudio revela que esta prueba representa un avance significativo en el diagnóstico temprano de la enfermedad. Además, en el ámbito astronómico, un eclipse solar total ocurrirá el 12 de agosto; la NASA ha informado sobre su duración y los países donde será visible. Por otro lado, la agencia espacial busca voluntarios para una misión simulada a la Luna y Marte, donde los elegidos pasarán un año en confinamiento. También se ha detectado por primera vez una atmósfera en un planeta similar a la Tierra, un hallazgo clave que los científicos han logrado. Finalmente, investigaciones recientes revelan que el tamaño de la Vía Láctea es mayor de lo que se pensaba, y se explora cómo era el universo antes del universo, desde el vacío cuántico hasta las galaxias.
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