Han pasado más de dos meses desde el 1 de marzo del 2026, cuando se produjo la rotura y deflagración en el sistema de transporte de Transportadora de Gas del Perú (TGP) en el kilómetro 43 del Gasoducto de Camisea, en el distrito de Megantoni, selva cusqueña. El incidente afectó tanto el ducto de gas natural como el de líquidos de gas, y generó una crisis de abastecimiento que golpeó a la generación eléctrica, las industrias, los consumidores de Gas Natural Vehicular (GNV) y paralizó la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP). TGP tardó 14 días en sofocar la deflagración y restablecer el servicio.
Para conocer los avances de las investigaciones, Gestión conversó con el presidente interino del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), Aurelio Ochoa, y con la propia TGP, concesionaria de la operación del gasoducto. Ochoa señaló a este diario que la investigación a cargo del regulador está “bastante avanzada y en pleno desarrollo”, y recordó que su personal estuvo analizando in situ las causas del siniestro poco después de ocurrido.
Sin embargo, el titular de Osinergmin reconoció que esa investigación todavía no incluye el análisis de laboratorio de las muestras metálicas tomadas del tramo del sistema de ductos que sufrió la deflagración. “Esas muestras —afirmó Ochoa— las tiene retenidas el Ministerio Público.” Según supo Gestión, el regulador esperaba derivar una parte de las muestras a laboratorios de primera línea en Houston, Estados Unidos, para su análisis; otra parte iría al laboratorio del propio Osinergmin, y una tercera muestra quedaría bajo análisis de TGP.
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¿Y los análisis a las pruebas?
La demora en acceder a las muestras metálicas retenidas por la Fiscalía frena el avance de los peritajes clave para determinar las causas exactas del incidente. Ochoa indicó que la investigación del regulador, aunque avanzada, no podrá completarse sin esos análisis de laboratorio.
Ochoa recordó que el plazo para que TGP presente una solicitud de declaratoria de fuerza mayor del ducto por lo ocurrido en marzo ya se ha cerrado, tanto ante Osinergmin como ante el Ministerio de Energía y Minas (Minem). “Tenemos que supeditarnos a lo que diga la Fiscalía. ¿Cuándo lo va a hacer [remitir las muestras para su investigación por Osinergmin]? No lo puedo decir”, aseveró el funcionario a este diario. Agregó: “Nosotros continuamos [en la otra parte de la investigación], en lo que corresponde a incumplimientos contractuales o de procedimientos reglamentarios”. Sin embargo, evitó adelantar opinión sobre las conclusiones.
En otro momento, Ochoa afirmó que no es la primera vez que el sistema de ductos de TGP sufre incidentes. Desde que comenzó a operar, en agosto del 2004, ha sufrido hasta 13 ocurrencias registradas en la parte del sistema correspondiente al ducto de líquidos de gas natural. Incluso mencionó que varias de esas ocurrencias fueron sancionadas por el propio regulador. En algunos casos, la empresa llevó a juicio las multas que se le aplicaron; en otros, sí cumplió directamente con el pago.
Vale recordar que el 5 de marzo, a poco de ocurrida la deflagración, Enrique Martínez, gerente senior de Nuevos Negocios Institucionales de TGP, declaró a El Comercio que lo ocurrido se trataba del “incidente más grave y el único de esa naturaleza que hemos sufrido en más de 20 años de operación”.
La respuesta de TGP
Tras las declaraciones del presidente interino de Osinergmin, quien señaló que no es el primer incidente en ese sistema, el gerente senior de Nuevos Negocios Institucionales de TGP, en diálogo con Gestión, precisó que habría existido una confusión. Martínez aclaró que la compañía opera dos ductos: uno de gas natural y otro de líquidos de gas (poliducto). “Este incidente de marzo ha sido el primero en más de 21 años de operación [en el ducto de gas]. Los 13 incidentes a los que hace referencia Osinergmin, que están claramente documentados, son afectaciones al ducto de líquidos”, subrayó.
Respecto a las incidencias en el poliducto, indicó que la mayoría se debieron a eventos geológicos como deslizamientos, erosión acelerada por el agua y movimiento de grandes volúmenes de suelo, asociados a condiciones climáticas extremas como lluvias intensas y el fenómeno El Niño. Para enfrentar lo accidentado de la geografía que recorre su sistema, la empresa realiza más de 1,500 acciones de mantenimiento preventivo al año, en las que vienen invirtiendo más de US$ 2,500 millones para asegurar la integridad del sistema.
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¿Y la investigación de la empresa?
Sobre las investigaciones que realiza la empresa por la deflagración de marzo, Martínez respondió que el análisis y determinación de la causa raíz del incidente todavía está en proceso, y que el mismo es complejo, asociado al lugar donde ocurrió y su duración.
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Martínez, por su parte, indicó que tampoco cuentan con una fecha prevista para concluir las investigaciones, las cuales se manejan de forma confidencial. “Hay tres partes que intervienen y cada una contribuye [de forma] diferente, o tiene opiniones que no necesariamente están alineadas respecto a cómo se lleva el proceso. Por eso, no me atrevo a dar una fecha estimada”, puntualizó. Aunque como concesionarios son responsables de realizar las indagaciones, encontrar las causas y tomar las medidas correctivas, los trabajos se realizan en forma conjunta e involucran a la empresa, a Osinergmin y a la Fiscalía.
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