El 8 de mayo de 2025, cerca de las 11:30 de la mañana, todo cambió para El Trébol, un restaurante tradicional frente a la Catedral de Chiclayo. Hasta entonces, el negocio atravesaba momentos difíciles y su equipo evaluaba reducir el horario de atención, según recuerda Eduard Montoya, administrador del local. Sin embargo, el entonces obispo Robert Prevost —hoy Papa León XIV— mencionó con cariño a la ciudad en su primer mensaje al mundo, y el restaurante se convirtió en parada obligatoria para turistas y fieles de distintos países.
Mucho antes de ser elegido líder de la Iglesia Católica, Robert Prevost era un cliente habitual de El Trébol. Después de celebrar misa en la Catedral, cruzaba la plaza para tomar un café o desayunar, muchas veces acompañado de otros sacerdotes. “Era una persona común y corriente, muy amiga de Chiclayo. Le gustaba caminar por la ciudad y venir al restaurante después de misa. A veces regresaba con otros curas para desayunar. Siempre fue muy sencillo”, relata Montoya. Esa humildad hizo que muchos vecinos ni siquiera supieran que el hombre que se sentaba a disfrutar un café era el obispo de Chiclayo.
Eduard Montoya, administrador del negocio, cuenta cómo una visita cotidiana del Pontífice terminó cambiando para siempre la historia del restaurante y revitalizando el turismo en la capital lambayecana. “Los negocios no estaban pasando por un buen momento. Habíamos conversado con el equipo sobre disminuir las horas de trabajo. Pero el 8 de mayo de 2025, cerca de las 11:30 de la mañana, todo cambió”, afirma. Hoy, el local es conocido por sus desayunos y platos típicos, y su fama se ha disparado desde que el Papa León XIV lo recordó con cariño.
Ese día, durante su primer mensaje como Pontífice, el Papa León XIV mencionó a Chiclayo y puso a la ciudad en los ojos del mundo. “Fue histórico. De pronto todos preguntaban dónde quedaba Chiclayo. Llegaron medios internacionales, cientos de cámaras y miles de turistas. El parque principal volvió a llenarse de vida y el turismo se reactivó. Desde entonces somos conocidos como el restaurante del Papa”, señala el administrador de El Trébol. La mesa donde Robert Prevost solía desayunar se ha convertido en el principal atractivo del restaurante. Decenas de visitantes llegan cada día para sentarse en el mismo lugar. “Hay personas que incluso se persignan antes de entrar y todos preguntan por la mesa 3”, comenta Montoya. Las historias que se viven alrededor de ese espacio no dejan de sorprenderlo. “Una niña que casi no comía pidió sentarse allí y terminó un bistec a lo pobre completo. Su papá me dijo emocionado: ‘Esta mesa es bendita’. También hemos visto parejas comprometerse y jóvenes celebrar su graduación.” El lugar donde el Papa solía tomar café y desayunar después de celebrar misa se ha convertido en uno de los puntos más visitados de la ciudad. El administrador de El Trébol revela cómo surgió la idea de convertir el local en "el restaurante del Papa" y cómo una sola mención del Pontífice cambió para siempre la historia del negocio. Hoy, turistas de diferentes países llegan para conocer la famosa mesa 3 y disfrutar de una carta inspirada en la gastronomía chiclayana.“Es emocionante pensar que, dentro de muchos años, las nuevas generaciones recordarán que un hombre que llegó del extranjero entregó su corazón a Chiclayo y terminó guiando a la Iglesia Católica. Haber sido parte de esa historia nos llena de orgullo”, afirma Eduard Montoya. Para él, formar parte de este capítulo histórico representa uno de los mayores honores de su vida. De todas las enseñanzas que le dejó Robert Prevost, destaca una por encima de las demás: la humildad. “Era una persona muy sencilla. Muchos no sabían que era el obispo cuando venía a comprar su pan o simplemente a tomar un café”, recuerda.
El auge turístico también motivó una renovación de la carta del restaurante. Los tradicionales platos internacionales dieron paso a una propuesta inspirada en la gastronomía regional y en la historia del Pontífice. Así nacieron nombres como Buena de Vida, Combinación Divina, Caldos de Fe, Huerto Sagrado y Postres de la Tierra Prometida.
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Con la anunciada visita del Papa León XIV al Perú, El Trébol afina los últimos detalles para recibir a miles de peregrinos y turistas. “Vendrá con un millón y medio de amigos”, dice Montoya entre risas. Asegura que el compromiso del restaurante es atender a cada visitante con la misma calidez que caracteriza a los chiclayanos. “Los recibiremos con el corazón abierto, ofreciendo comida honesta y de calidad. Además, mantenemos un compromiso ambiental reciclando el aceite usado para evitar la contaminación”, detalla.
“Chiclayo debe demostrar al mundo por qué es la Capital de la Amistad y recibir al Papa y a todos los visitantes con la hospitalidad que siempre nos ha caracterizado”, señala el dueño de El Trébol. Considera que la visita papal es “una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar” y por eso hace un llamado a toda la ciudad. El restaurante, que ya ha servido al Papa León en el pasado, espera que esta vez Chiclayo entero se una para recibir al pontífice y a los turistas que llegarán con él. La hospitalidad norteña, asegura, debe ser el sello de esta ocasión única para la región.
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