“Soy una captadora de conversaciones, de conceptos o de frases que la gente suelta y que me parecen interesantes”, confiesa Claudia Gonzales Villamar, autora de Rubato, entre partituras, su más reciente obra. La escritora y compositora explica que su proceso creativo arranca en cualquier momento: “La musa inspiradora llega a veces de día o de madrugada”. Cuando eso ocurre, anota la idea en su teléfono para retomarla después, ya sea para un cuento, una novela o una canción.

Pero si la inspiración no llega por sí sola, ella la busca en lo cotidiano. “Siempre está —asegura— porque soy una captadora de conversaciones, de conceptos o de frases que la gente suelta y que me parecen interesantes; cosas que siempre surgen en una conversación cotidiana”. Así, transforma expresiones ajenas en material propio: “Si alguien expresa algo simpático, inspirador o poético, lo transformo según la necesidad que tenga en ese momento”. Ese ejercicio le genera “un torrente de inspiración” que aprovecha cuando ya tiene avanzado el trabajo. “Pienso en cómo aquello que dije o escuché me puede servir”, añade.

Claudia escribe de todo y de nadie: del café que humea, del sonido que se escucha en el silencio, del amor que se lee en una mirada y del canto que está por nacer. Entre el ir y venir de la inspiración y la creación, se da espacio para una charla honesta y llena de revelaciones de su alma de artista.

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La compositora y escritora Claudia Gonzales Villamar se define como “orgánica e intuitiva” a la hora de crear. “Puedo estar escribiendo un tema musical y, a la vez, un libro; de pronto recuerdo algo que anoté y ahí decido si va para un lado o para el otro”, explica sobre cómo separa el material que recoge en la calle. Su personalidad, dice, se adapta a lo que observa: “esto va para la historia triste que estoy escribiendo o para mi canción divertida”.

En cuanto a la emoción al escribir, confiesa que tiene “la facilidad de entrar en personaje. Pienso en cómo me sentiría si me pasara lo que les sucede a mis protagonistas”. Sobre su libro Rubato, revela que la protagonista, Allegra, “está en el medio de mi personalidad y la de mi hija, pero tampoco lo es en su totalidad”. En sus temas musicales, en cambio, busca un tono particular: “Son pequeños cuentos donde intento que tengan un final esperanzador, por más que la canción sea triste”.

Consultada sobre si su mensaje es ‘Hay que hacer lo que creías que no podías hacer’, responde desde su experiencia personal: “Vivo enamorada del amor. Con mi esposo estamos juntos desde hace 32 años y tengo dos hijos. Me encanta cuando alguien hace con amor lo que le toca hacer como profesional”. Finalmente, comparte un secreto a la hora de componer: “No cambio una palabra solo porque rime, sino para que diga lo que realmente deseo transmitir”.

Claudia Gonzales Villamar se define como “una cazadora de historias”. Confiesa que, para crear, prefiere las madrugadas: “la musa inspiradora llega a cualquier hora, pero prefiero sentarme en las madrugadas para plasmar lo que viene dando vueltas en mi cabeza”. Y remata: “Soy un búho a la hora de crear”.

La escritora sigue llevando cursos y talleres de literatura porque, asegura, “uno nunca termina de aprender. Hay que estar preparado para cuando llegue la inspiración”. En una confesión honesta, agradece a “las miles de personas que se cruzaron en mi vida, que conversaron, discutieron o se dijeron frases bonitas. Ellas fueron mi punto de partida para crear una historia”.

El cine también es fuente de inspiración: “He visto películas hermosas donde hay un instante que me deja emocionada y, automáticamente, siento el deseo de escribir una historia a partir de ello”. Su conclusión: “Hago arte del arte”.

Gonzales Villamar escribe cuentos y compone canciones, y le gusta fusionarlos: “meter mi música dentro de mis libros y, en ellos, mis canciones”. Su libro Rubato se puede adquirir en Book Vivant de San Isidro, Mierda Librería de Miraflores y Placeres Compulsivos de Barranco. Cierra con un saludo a los lectores.

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