El tenis le dio al Perú uno de sus mayores logros deportivos internacionales, pero esa hazaña parece haber quedado sepultada por el tiempo y la confusión. Alejandro Olmedo, un joven de origen humilde nacido en Arequipa, hijo de padre apurimeño, logró ganar Wimbledon, el torneo más antiguo y prestigioso del tenis mundial, y lo hizo representando al Perú. Sin embargo, décadas después, persiste la creencia errónea de que sus triunfos pertenecen a Estados Unidos. El periodista Luis Carlos Arias se propuso desentrañar esa historia y, tras dos años de investigación, publicó el libro “Alejandro Olmedo” (Penguin Random House), donde revela cuánto hemos olvidado a uno de los grandes deportistas peruanos.

“Cuando preguntaba por él, siempre escuchaba decir que se había nacionalizado estadounidense y que todo lo que había conseguido lo había logrado como estadounidense. Entonces, ahí había una historia que me llamaba la atención”, comenta Luis Carlos a Correo. Lo primero que lo sorprendió, según confiesa, fue “su peruanidad incuestionable”. Arias creció escuchando hablar de Olmedo, pero al principio creía que se había ido muy pequeño a Estados Unidos. “No fue así. Se fue a los 18 años. Era un joven arequipeño, hijo de un padre apurimeño, y provenía de una familia humilde”, detalla.

El inicio de Olmedo en el tenis fue casi fortuito. Empezó como recogepelotas en el Club Internacional de Arequipa, donde su padre trabajaba. Al no ser socio, no podía participar en los torneos internos. Pero cuando el club cambió de sede y organizó un torneo abierto para inaugurar las nuevas canchas —en el que podían participar socios y no socios—, Alejandro, con apenas 14 años, le ganó a todos. Ese fue el momento en que empezó a llamar la atención.

En cuanto a los títulos que consiguió como peruano, la lista es extensa. Olmedo jugó y ganó la Copa Davis por Estados Unidos, pero solo porque en esos años Perú no participaba en esa competencia por cuestiones logísticas y presupuestales. La Federación Peruana no tenía los recursos para organizar una delegación y enviarla a otro país. No obstante, defendió la camiseta peruana en campeonatos nacionales, sudamericanos, bolivarianos y panamericanos. Incluso en 1984, cuando ya tenía 45 años, volvió a jugar por la selección peruana en un campeonato sudamericano de veteranos y salió campeón.

La primera foto conocida de Alejandro Olmedo, a los 14 años. Fue publicada en 1950 por el diario arequipeño “Noticias”.

El escritor Luis Carlos Arias sostiene que la percepción de Alejandro Olmedo como estadounidense y no peruano podría explicarse por lo que en psicología se conoce como “el síndrome del impostor, pero aplicado a un país”. “Una persona que logra algo extraordinario puede pensar que ese logro es demasiado grande para ella. Quizás, de alguna manera, pensamos: ‘¿Un campeón de Wimbledon peruano? No puede ser. Debe ser estadounidense’”, explica. Sin embargo, recuerda que en la década de 1950 todos sus triunfos eran celebrados en el Perú como triunfos nacionales.

Respecto a su nacionalización estadounidense, Arias aclara que esta fue una decisión práctica, no un rechazo a su país de origen. Olmedo se casó con una estadounidense, tuvo tres hijos en Los Ángeles y vivió 30 años con una tarjeta de residencia. “En los años 90 se divorció y se acercaba a su etapa de jubilación. Además, trabajaba en un hotel que cerró durante dos años por remodelación. Se encontraba en una etapa de cierta inestabilidad”, detalla. En ese contexto, “optó por la nacionalidad estadounidense por cuestiones prácticas. Pero eso no tiene nada que ver con haber renegado de su país”.

Alejandro Olmedo en una fotografía de 1988. Alejado ya de la alta competencia, por entonces desarrollaba una exitosa carrera como entrenador de celebridades y empresarios en Los Ángeles.

Tras su carrera como tenista, Olmedo se convirtió en profesor de grandes figuras de Hollywood. En esos años el tenis era amateur; las figuras más destacadas eran captadas por empresarios para participar en giras de exhibición. Olmedo fue campeón de Australia en 1959, campeón de Wimbledon ese mismo año y finalista de lo que hoy es el US Open. En 1960 se hizo profesional y se mantuvo en ese circuito hasta 1965, cuando recibió una oferta que para él era soñada: ser profesor de tenis en las canchas del Beverly Hills Hotel, en Los Ángeles.

Ese era un hotel exclusivo para ricos, famosos y estrellas de Hollywood, con dos canchas de tenis muy glamorosas. Olmedo tenía 29 años y, desde 1965, se convirtió en profesor de tenis de ese exclusivo círculo. Les dio clases a Sharon Stone, Kirk Douglas, Katharine Hepburn, Mel Brooks, Robert Duvall y Ronald Reagan, quien luego fue presidente de Estados Unidos. Se quedó allí hasta 2005. Nicole Kidman estuvo entre sus últimas alumnas.

“Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre y tratar a esos dos impostores de la misma manera”, es la frase del poema “If”, de Rudyard Kipling, que Luis Carlos Arias asocia con la vida de Alejandro Olmedo y con su libro. Para el escritor, el tenista arequipeño supo aprovechar cada oportunidad, por pequeña que fuera, desde sus inicios como recogepelotas. “Olmedo viene de muy abajo”, afirma, y destaca que en el deporte peruano hay cientos de casos de jugadores de los que se especula qué hubiera sido de ellos si hubieran tenido disciplina, buena alimentación desde niños, entrenadores, apoyo estatal o inversión privada. Pero Olmedo, pese a no contar con esos respaldos, logró triunfar.

En el cuadro oficial de Wimbledon aparece como Alejandro Olmedo, Perú. Los videos de la época y los periódicos también lo registran como peruano. Cuando ganó el Abierto de Australia, la bandera del Perú ondeó en el estadio. Y al conquistar Wimbledon en 1959, el embajador peruano en Londres estaba en el palco real; cuando recibió el trofeo en la cancha central, el embajador bajó para participar en la ceremonia. “Es totalmente peruano”, sentencia Arias, quien considera que la peruanidad de Olmedo es incuestionable.

El máximo honor que puede recibir un tenista le llegó en 1987, cuando fue incorporado al Salón Internacional de la Fama del Tenis, donde están las grandes leyendas del tenis mundial de todos los tiempos. Sobre el apoyo estatal al deporte, Arias señala que el Perú tiene problemas estructurales y que uno de ellos es la falta de apoyo del Estado, que se puede complementar con inversión privada. Recuerda que en la época de Olmedo la Federación Peruana de Tenis prácticamente no tenía presupuesto. “A veces hablamos de tenistas peruanos que están en el puesto 180, 200 o 400 del mundo. Estar entre los 400 mejores tenistas del mundo significa ser un jugador extraordinario. Y más aún en un país como el Perú, donde no existen tantas facilidades ni tanto apoyo”, reflexiona.

En 1959, el Estadio Nacional fue escenario del multitudinario homenaje a Alejandro Olmedo tras su histórica conquista en Wimbledon. (Foto El Comercio) PERIODISTA LUIS CARLOS ARIAS CHREBER ESCRIBE LIBRO SOBRE EL TENISTA PERUANO ALEJANDRO OLMEDO QUIEN CONQUISTO EL TORNEO DE WIMBLEDON

El verso que da la bienvenida en el ingreso a la cancha central de Wimbledon, con la idea de que el triunfo y la derrota son impostores y no definen el paso de un hombre por el mundo, fue recogido por Olmedo y aplicado en su vida, hasta el punto de estar grabado en su lápida. Se trata de un poema en el que un padre aconseja a su hijo sobre cómo conducirse con ecuanimidad, justicia y nobleza ante las dificultades. Para el escritor Luis Carlos Arias, ese mensaje representa el esfuerzo, la búsqueda de ser una mejor persona y la enseñanza de no creerse demasiado ni los grandes triunfos ni las grandes derrotas, pues lo genuino de la vida va más allá de eso.

Luis Carlos Arias, escritor, es periodista y comunicador formado en Lingüística y Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con 56 años de edad y nacido en Lima, ha ejercido el periodismo durante 30 años en distintas plataformas —prensa escrita, televisiva, radial y digital— tanto en medios del Perú como del extranjero. Su libro se presentará en la Feria Internacional del Libro (FIL) el próximo 5 de agosto.

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