La selección peruana, bajo la dirección técnica de Mano Menezes y en coordinación con la Federación Peruana de Fútbol (FPF), ya delinea su calendario internacional para el cierre del año. El objetivo es concretar dos partidos amistosos que formen parte de la preparación hacia el proceso clasificatorio del Mundial 2030. Las negociaciones más avanzadas apuntan a Japón y Australia, dos selecciones que estuvieron presentes en la reciente Copa del Mundo 2026.
De sellarse los acuerdos, la Blanquirroja se reencontrará con rivales conocidos. Japón ya derrotó a Perú por 4-1 en un amistoso disputado en 2023, mientras que Australia dejó una huella amarga en el hincha peruano al eliminar al combinado nacional en el repechaje internacional hacia el Mundial de Qatar 2022, imponiéndose en la definición por penales. Ambos equipos pertenecen a la Confederación Asiática de Fútbol y se distinguen por su ritmo intenso de juego, un aspecto que la FPF busca aprovechar para medir el progreso del nuevo proyecto liderado por Menezes antes del inicio de las Eliminatorias.
La propuesta inicial contempla que los dos encuentros se realicen fuera de Sudamérica, específicamente en territorio asiático. La opción más firme es que Tokio, Japón, sea la sede de ambos compromisos. No obstante, la organización aún está en fase de coordinación y faltan detalles por definir antes de oficializar el itinerario. El comando técnico y la FPF trabajan para que la exigencia competitiva de estos rivales sirva como termómetro del rendimiento del combinado nacional.
Aunque la Federación Peruana de Fútbol aún no ha hecho un anuncio oficial, la Bicolor planea aprovechar la ventana internacional de la FIFA entre el 9 y el 17 de noviembre para disputar amistosos frente a Japón y Australia en Asia. El comando técnico, liderado por Mano Menezes, busca en esos días consolidar el funcionamiento colectivo, observar nuevas alternativas y continuar con la renovación del plantel que aspira a devolver a Perú a una Copa del Mundo. Medirse con selecciones mundialistas como Japón y Australia representa un reto importante: permitirá al entrenador sacar conclusiones sobre el nivel competitivo de su equipo y afinar detalles antes del inicio del camino hacia el Mundial 2030. La última vez que Perú enfrentó a Japón fue en Osaka, donde cayó 4-1, en un partido que sirvió como prueba para las Eliminatorias. Ahora, la intención es repetir la experiencia en territorio asiático, pero con un equipo en proceso de renovación que busca dar un salto de calidad. La ventana de noviembre es clave para que Menezes evalúe alternativas y ajuste el sistema de juego, de cara a los próximos compromisos oficiales. Sin confirmación oficial, los amistosos en Asia serían una oportunidad para medir el crecimiento del equipo peruano frente a rivales de alto calibre.
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