El Gobierno de Ecuador elevó de amarilla a naranja (peligro alto) la alerta por la amenaza del fenómeno climático de El Niño, ante el calentamiento anómalo de la temperatura del océano Pacífico. La decisión fue tomada tras un mes de evaluaciones continuas del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Erfen), que desde ahora emitirá informes técnicos quincenales para monitorear la evolución del evento en tiempo real.
La medida abarca a 17 de las 24 provincias del país, con un despliegue específico en 143 municipios y 491 parroquias. Durante la sesión del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional, las autoridades aprobaron el Plan de Acción Nacional ante el Evento El Niño 2026-2027, cuya ejecución fue declarada como prioridad del Estado. Además, el Ejecutivo ha destinado 600 millones de dólares para obras preventivas ante posibles daños, mientras la situación ya impacta la pesca y el ecosistema local.
Si bien el Ejecutivo aclaró que este cambio de alerta no equivale aún a una declaratoria oficial del fenómeno —ya que se requiere una convergencia total entre las condiciones atmosféricas y oceanográficas—, confirmó que los factores detonantes ya se encuentran presentes.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador adelantó las elecciones locales para el 29 de noviembre de 2026, ante el riesgo inminente de que las intensas precipitaciones e inundaciones del fenómeno de El Niño inhabiliten accesos y compliquen la logística comicial a inicios del próximo año. La amenaza climática ya reconfiguró la agenda política del país.
Para contener los potenciales daños en la infraestructura pública, el Ejecutivo destinó cerca de 600 millones de dólares en obras preventivas, labores de mantenimiento y equipamiento. Sin embargo, los efectos del fenómeno ya empiezan a resentirse en el entorno ecológico y económico, alterando la pesca comercial, modificando los patrones de avistamiento de aves y elevando el riesgo de sequías extremas e incendios forestales en la región amazónica.
Las autoridades mantienen la observación activa sin precisar aún una fecha exacta para el inicio de las lluvias copiosas. Con un antecedente histórico que evoca las severas crisis de desabastecimiento de alimentos sufridas durante el periodo 1997-1998, el país se mantiene en alerta.
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