Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha que busca generar conciencia sobre las enfermedades neurológicas, cuya incidencia continúa en aumento a nivel global. La World Federation of Neurology (WFN) estima que más de 3.400 millones de personas —más del 40% de la población mundial— viven con algún trastorno neurológico, lo que los convierte en la principal causa de enfermedad y discapacidad en el mundo.
En el Perú, el panorama también preocupa. El Ministerio de Salud (Minsa), a través del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas (INCN), advierte que el accidente cerebrovascular (ACV) o ictus isquémico es la segunda causa de muerte en el país. Se trata de una emergencia médica en la que actuar durante los primeros minutos puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable, una discapacidad permanente o incluso la muerte.
Pese a su gravedad, muchos pacientes siguen minimizando síntomas que podrían ser señales de alerta, como dolores de cabeza intensos o diferentes a los habituales, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, mareos persistentes, temblores o problemas de memoria. Especialistas advierten que hábitos como el sedentarismo, el estrés, el mal sueño y una alimentación inadecuada están detrás del aumento de enfermedades neurológicas.
Cada año más peruanos presentan insomnio o trastornos como la apnea obstructiva del sueño, condiciones que afectan la memoria, el aprendizaje y la salud cerebral.
¿Por qué aumentan las enfermedades neurológicas?
El médico neurólogo intervencionista Manuel Muquillaza, coordinador del Servicio de Neurología y Unidad de Neurointervencionismo de la Clínica Ricardo Palma, señaló a La República que el incremento de enfermedades neurológicas responde a tres factores principales: el aumento de la expectativa de vida, los estilos de vida y el estrés. “El primero es que la expectativa de vida ha aumentado y, mientras más longeva es una población, mayor es la frecuencia de enfermedades neurológicas. El segundo son los estilos de vida, que cada vez son menos saludables. Y el tercero es el incremento considerable de los niveles de estrés”, sostuvo. El especialista indicó que la situación peruana refleja la tendencia mundial debido al envejecimiento progresivo de la población, y precisó que el ritmo acelerado de ciudades como Lima favorece mayores niveles de estrés, un factor que impacta directamente en la salud cerebral, la cual muchos ciudadanos no toman en cuenta. Para Muquillaza, el principal enemigo del cerebro actualmente es la falta de actividad física. Explicó que el ejercicio regular estimula la producción del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que favorece la formación de nuevas conexiones neuronales y que, además, contribuye a disminuir la ansiedad y los síntomas depresivos. “El ejercicio es la mejor medicina natural para el cerebro. Si no hacemos actividad física, disminuyen estos mecanismos de protección”, señaló. Otro aspecto clave es el sueño. Según el neurólogo, cada vez más peruanos presentan insomnio o trastornos como la apnea obstructiva del sueño, condiciones que afectan la memoria, el aprendizaje y la salud cerebral.
El tabaquismo, el consumo de alcohol, la obesidad por una alimentación desequilibrada y el estrés crónico se suman a la lista de hábitos perjudiciales que incrementan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Sin embargo, el especialista destaca un mensaje clave: la gran mayoría de estos eventos son evitables. “De cada diez pacientes que atendemos por un derrame cerebral, nueve pudieron haber evitado esa enfermedad. El 90% de los accidentes cerebrovasculares se puede prevenir controlando los factores de riesgo”, afirmó.
Entre los principales factores modificables que menciona figuran la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol y triglicéridos elevados, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo y el estrés. En contraste, la edad y el sexo son factores que no pueden modificarse: el riesgo aumenta conforme avanza la edad y es ligeramente mayor en los hombres.
En cuanto al dolor de cabeza —conocido médicamente como cefalea—, es uno de los motivos de consulta más frecuentes en neurología. Aunque la mayoría de los casos no está asociada a una enfermedad grave, los especialistas advierten que ciertos síntomas pueden indicar un problema de salud que requiere atención médica inmediata. Muquillaza explicó que aproximadamente el 70% corresponde a cefaleas tensionales, generalmente relacionadas con contracturas musculares por malas posturas o largas jornadas frente a una computadora. Otro porcentaje importante corresponde a migrañas, mientras que alrededor de un 10% puede estar asociado a enfermedades potencialmente graves, entre ellas un accidente cerebrovascular.
Las señales de alarma incluyen: dolor de cabeza intenso o diferente al habitual, asimetría facial, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, mareos persistentes, y náuseas y vómitos sin causa aparente.
La prevención comienza antes de presentar síntomas
El médico neurólogo recomendó que las personas con hipertensión, diabetes, arritmias, colesterol alto o antecedentes de enfermedades cardiovasculares se sometan a evaluaciones neurológicas periódicas, incluso si no presentan síntomas. Según explicó, estos factores aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades que pueden comprometer la salud cerebral. Del mismo modo, advirtió que ningún dolor de cabeza persistente ni otros síntomas neurológicos deben ser minimizados. "Si un dolor de cabeza no mejora, cambia sus características o aparece acompañado de pérdida de fuerza, dificultad para hablar o alteraciones del equilibrio, debe evaluarse de inmediato. En neurología, el tiempo puede salvar neuronas y también vidas", enfatizó el especialista. Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es acudir inmediatamente a un establecimiento de salud.
La dieta mediterránea, aliada del cerebro
En cuanto a la alimentación, el especialista señaló que la evidencia científica sigue respaldando a la dieta mediterránea como uno de los patrones alimenticios más beneficiosos para proteger la salud del cerebro y del sistema cardiovascular. Este modelo nutricional prioriza el consumo de pescados azules, como el bonito, la caballa y la cojinova; aceite de oliva extra virgen y frutos secos. De acuerdo con el experto, estos alimentos aportan antioxidantes y grasas saludables que contribuyen a preservar la salud de los vasos sanguíneos y favorecen el adecuado funcionamiento del cerebro. "Se ha demostrado que no solamente cuida las arterias del corazón y del cerebro, sino que también mejora la calidad de vida", precisó.
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