Miguel Tapia, Jorge González y Claudio Narea eran la formación oficial de Los Prisioneros. El periodista y escritor chileno Alejandro Tapia repasó en RPP el histórico concierto de Los Prisioneros en la Plaza de Toros de Acho y el vínculo que la banda mantuvo con el público peruano durante décadas. La relación entre la agrupación chilena y el Perú comenzó a mediados de los años 80, cuando la dictadura militar censuraba y vetaba su música en la televisión chilena. En ese contexto, Lima se convirtió en el escenario de una de las presentaciones más importantes de su carrera y en el país que impulsó su proyección internacional. En septiembre de 1987, el trío conformado por Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia ofreció una serie de conciertos en la Plaza de Toros de Acho. La respuesta del público fue masiva y marcó el inicio de una relación que, con los años, transformó al Perú en su principal refugio artístico y comercial fuera de Chile. Muchas de sus canciones se convirtieron en himnos para una generación de jóvenes latinoamericanos; en el caso peruano, sus letras encontraron eco en un contexto marcado por la crisis económica, la desigualdad y el avance del terrorismo. Décadas después, durante el reencuentro de la banda en los años 2000, Perú siguió siendo una parada habitual en sus giras hasta la separación definitiva de sus integrantes, quienes continuaron sus carreras por separado. Para profundizar en ese vínculo, RPP conversó con el periodista chileno Alejandro Tapia, licenciado en Comunicación, docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales y autor del libro No Necesitamos Banderas: Los Prisioneros en Perú. El investigador explicó en el programa Ampliación de Noticias que la idea de escribir esta obra surgió mientras preparaba su primer libro, Ya Viene la Fuerza, centrado en los inicios del grupo y en sus discos La Voz de los 80 y Pateando Piedras. "Me di cuenta de que el concierto en Acho del 19 de septiembre de 1987 finalmente se transformó, a lo largo de toda la historia de Los Prisioneros, en uno de los conciertos más impactantes e importantes que dieron en su carrera. Entonces me preguntaba qué pasó ahí, qué ocurrió en Acho que no pasó en otros conciertos", relató.

El concierto de Acho que cambió la percepción sobre la banda

La investigación de Tapia reveló que el recital de Los Prisioneros en la Plaza de Acho no solo se recuerda por los incidentes que obligaron a detener momentáneamente el espectáculo tras un ataque con piedras. Más allá de ese episodio, el periodista descubrió un hecho clave: varios músicos peruanos del movimiento underground o “rock subte” asistieron con reservas al concierto. Desconfiaban porque la banda sonaba en la radio, aparecía en televisión y grababa para un sello multinacional. Sin embargo, esa percepción cambió radicalmente después del show.

“En ese recital se rompió esa desconfianza. Se dieron cuenta de que la propuesta del grupo era absolutamente otra cosa”, explicó Tapia. El investigador añadió que, según testimonios de asistentes, fue la primera vez que el público de un concierto de rock no solo cantó y expresó su descontento, sino que también bailó. Ese hecho, consideró, fue clave para entender el vínculo que la banda construyó con la juventud peruana.

Un intercambio cultural que ayudó a reducir distancias

Otra conclusión del estudio de Tapia es que la presencia de Los Prisioneros contribuyó a disminuir las tensiones históricas entre peruanos y chilenos. “Muchas personas me dijeron que este grupo liderado por Jorge González ayudó a comenzar a romper esa tensión histórica entre ambos países. En una época sin internet y con un intercambio cultural mucho más limitado, la banda abrió un puente entre ambos públicos”, señaló.

El autor recordó que los integrantes del grupo conocían poco sobre la realidad peruana antes de viajar. Sin embargo, Jorge González quedó sorprendido por la intensa actividad musical de Lima, donde en 1987 se presentaban artistas brasileños, mexicanos y argentinos, algo que, según Tapia, no ocurría con la misma frecuencia en Santiago.

El Baile De Los Que Sobran y su identificación con la juventud peruana

Durante la entrevista, Tapia también explicó el origen de El Baile De Los Que Sobran, una de las canciones más reconocidas de Los Prisioneros. El tema, incluido en el álbum Pateando Piedras (1986), nació a partir de las experiencias de Jorge González al observar cómo muchos de sus compañeros de escuela quedaban sin oportunidades de acceder a la educación superior o terminaban desempleados.

Alejandro Tapia, periodista y autor del libro No Necesitamos Banderas: Los Prisioneros en Perú, recordó que la expresión “pateando piedras”, presente en la canción y en el título del disco, aludía a la costumbre de Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia de caminar después de clases “pateando piedras”, una forma coloquial de describir el hecho de no tener nada que hacer. Sobre la conexión con el público peruano, Tapia señaló que la identificación con El Baile De Los Que Sobran fue inmediata: la canción alcanzó el primer lugar del ranking Lima Airplay en 1987, una clasificación que reunía los principales listados musicales de emisoras como Studio 92, Radio Miraflores y Panamericana. “El poder de esta canción fue enorme porque conectó con la juventud peruana por las mismas razones que conectó con la chilena: la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades eran problemas muy similares”, indicó.

El autor añadió que el discurso de Los Prisioneros tuvo una recepción especialmente fuerte en países andinos como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, mientras que en Argentina y Uruguay el fenómeno fue distinto debido a que esos mercados tenían otros referentes musicales e influencias culturales de Europa. Tapia también consideró que reducir la historia de Los Prisioneros a una banda opositora a la dictadura de Augusto Pinochet resulta insuficiente. “Las letras de Jorge González apuntaban a un escenario más latinoamericano, no necesariamente chileno. Yo diría que tenían un alcance más universal. Además, había un mensaje esperanzador porque invitaban a reflexionar y a construir nuestra propia identidad”, afirmó.

Alejandro Tapia presentará su libro No Necesitamos Banderas: Los Prisioneros en Perú el jueves 23 de julio, a las 4:00 p. m., durante la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2026).

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