El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con México, aunque necesario, no puede estar condicionado a conceder el salvoconducto para la prófuga Betssy Chávez, sentenciada en primera instancia por el intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022. Chávez se mantiene escondida en la que fue la casa del embajador mexicano en Perú, al amparo de un cuestionado asilo que la trata como una “perseguida política”. Tampoco se debe aceptar la exigencia del gobierno de Claudia Sheinbaum de otorgar un ilegal indulto a Pedro Castillo, otro golpista sentenciado que enfrenta prisión preventiva por graves actos de corrupción durante su mandato.

Es positivo que el canciller saliente Carlos Pareja haya afirmado, tras reunión protocolar con la presidenta electa Keiko Fujimori, que se trabaja para restablecer los lazos diplomáticos con México. Ese país, más allá de su exmandatario izquierdista José Manuel López Obrador y su sucesora Claudia Sheinbaum —dos enemigos declarados de la legalidad y la democracia peruanas—, ha estado siempre hermanado con el Perú. Sin embargo, la aproximación no puede ser sin condiciones. Sheinbaum pretende que Perú indulte a Castillo, quien es investigado por recibir sobres con dinero sucio a cambio de obras y por negociar nombramientos en el aparato estatal desde la guarida de Sarratea. Ceder a estas exigencias sería un retroceso para la justicia y la institucionalidad del país.

Ningún gobierno puede imponer condiciones por encima de las leyes y la justicia peruanas, y menos una mandataria con "deformaciones y taras ideológicas" que, según el columnista, le hacen ver a Pedro Castillo y a José Chávez como víctimas de un golpe de Estado. La sentencia judicial, en cambio, señala que esta dupla, junto a Aníbal Torres y Willy Huerta, cometió el gravísimo delito de intentar acabar con la democracia para imponer una tiranía eterna como las de Venezuela o Cuba, "esas que tanto gustan a la señora Sheinbaum". Las historias surrealistas de la presidenta mexicana podrán ser creídas por Roberto Sánchez, Raúl Noblecilla o Anahí Durand, pero no por gente seria como el actual canciller Pareja ni por quien, se entiende, asumirá la conducción de Torre Tagle a partir del 28 de julio. Más por la historia que por otra cosa, ojalá haya un acercamiento con México pese a su mandataria, pero sin condiciones inaceptables relacionadas con golpistas y ladrones que deben asumir sus responsabilidades ante la justicia.

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