Con el cierre del Mundial, España se consagró campeón merecido y le dio un baile a las selecciones poderosas. Argentina ni a la mitad de lo que hizo en Qatar 2022 y su único triunfo ante un rival fuerte fue contra Inglaterra; el resto fueron pan con relleno. Ahora la mirada está puesta en las Eliminatorias sudamericanas rumbo al 2030, y toca rezar para que surjan nuevos valores. O mejor aún, seguir el ejemplo de Marruecos, que sumó jugadores nacidos fuera de su tierra: busquemos por Europa, África, Asia u otro continente hijos de padres peruanos.

Del saque somos carnecita: acabó la fiesta más linda de los ocho planetas. Parece que de diez países clasificarían nueve y uno al repechaje. O sea, hay que ser recontragiles para no ir al Mundial. Si no la hacen, mejor váyanse todos a la mela. Así es…

Mis respetos para Rodri. Es un maestro saliendo con cabeza levantada y tocándola como los dioses. Se rompió los ligamentos cruzados y volvió a lo grande. No necesita pegarla de matón como Paredes para demostrar que es un crack: gana con fútbol. Lo bueno es que a sus costados no hay ‘picapiedras’. Imagínense que se la pase al defensa que se patea los tobillos. No seas malo…

Se acabó este bonito Mundial y volvimos a nuestra pobre Liga 1, que es un mamarracho. Acá los árbitros te cortan las jugadas, paran a cada rato, y los peloteros parecen actores porque los rozan y se tiran. Pero lo que es peor: desde arriba ya empezaron a quitar puntos en mesa para favorecer al equipo del revendedor de entradas. Ya voy a averiguar quiénes integran esa comisión. Hummm…

Zurdo travieso no aprende la lección

Un zurdo travieso no aprende la lección y ahora se está metiendo en problemas. Resulta que manda a pedir informes por una señorita miraflorina que tiene pareja, y el ‘duro’ es un milico. Dicen que ese no se la va a dejar pasar como otros. Curuju...

Por otro lado, ya me contaron que un parrillero que han suspendido por lengua larga con nuestra pelotita era amigo de la noche en el ‘Ombligo del mundo’. Hay varios que lo han visto tener tarjeta VIP de los locales con hartas lucecitas rojas. Qué palta... Me voy, soy fuga.

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