Una misión arqueológica egipcia que trabaja en la parte oriental de la necrópolis de Bubasteion, dentro del yacimiento de Saqqara, descubrió tres tumbas excavadas en la roca que datan del Imperio Nuevo, hace aproximadamente 3.000 años. El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, forma parte de un proyecto de investigación en curso en este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los jeroglíficos hallados en el interior de los sepulcros revelaron quiénes fueron sus propietarios y aportaron nuevos detalles sobre sus cargos, familias y funciones en el antiguo Egipto. Las excavaciones sacaron a la luz textos jeroglíficos, escenas talladas y otros restos relacionados con importantes figuras de la administración egipcia. Estos descubrimientos ayudan a completar vacíos en la historia del Imperio Nuevo, al ofrecer información sobre el funcionamiento del gobierno, el servicio militar, las actividades en los templos y la vida de las familias de la élite.

Entre los hallazgos destaca la primera tumba, que pertenecía a un hombre llamado Mentuhotep. Los relieves de las paredes norte muestran personas transportando ofrendas y escenas de caza. Además, una gran imagen lo representa sentado junto a su madre, Iahhotep, un detalle que refleja la elevada posición social de su familia. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre los altos funcionarios que desempeñaron cargos clave en el antiguo Egipto.

Entrada a una de las tumbas de la necrópolis de Bubasteion en Saqqara. Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

En la necrópolis hallaron tres tumbas excavadas en la roca. La segunda pertenecía a Pareemwaya, también conocido como Samut, quien fue Gran Comerciante del Templo de Ptah. Allí se preservaron los nombres de su esposa Tui, quien ostentaba el título de Señora de la Casa; su madre Atbiu, cantora del dios Amón; y sus cuatro hijos. Este registro familiar, poco frecuente, permite conocer mejor la organización de las élites egipcias. La tercera tumba era de Nehsi, identificado como Supervisor de la Casa, pese a que gran parte de su estructura sufrió daños con el tiempo. Su esposa Neferuptah también aparece con el título de Señora de la Casa. Uno de los hallazgos más relevantes de esta última tumba es un fragmento de columna con una inscripción jeroglífica que describe el regreso de un comandante militar desde Naharin, en el norte de la actual Siria. Este texto ayuda a fechar la tumba en el Imperio Nuevo y aporta nuevas evidencias sobre las relaciones de Egipto con regiones del antiguo Cercano Oriente. La primera tumba correspondía a Mentuhotep, cuyas inscripciones revelan que ostentó numerosos títulos: Príncipe Hereditario, Alcalde, Seguidor del Rey, Administrador, Supervisor de Tierras Extranjeras y Supervisor del Ejército de la Ciudad de Khebeshet. Estos cargos indican que ocupó funciones de gran importancia tanto en la administración civil como en el ámbito militar durante los primeros años del Imperio Nuevo.

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