Un molde de la impresión parcial de un cráneo de dinosaurio hallado en un bloque de arenisca en 2017. Foto: Canadian Press
Tras el descubrimiento, la Fundación del Museo de Tumbler Ridge movilizó a un paleontólogo para analizar la pieza, y los especialistas confirmaron que Lambert había encontrado la primera impresión conocida de un cráneo de tiranosaurio en Columbia Británica. La impresión original, que permanece resguardada en un bloque de arenisca bajo estrictas condiciones de conservación, perdió gran parte del hueso por la erosión, pero la huella conservó suficientes detalles para crear un molde de alta precisión que permitió estudiar la anatomía del animal.
El curador del museo, Eamon Drysdale, señaló que en la zona hay numerosos restos de dinosaurios, aunque los huesos fosilizados son poco comunes. El investigador principal del estudio, Colton Coppock, contó que recibió el molde durante una reunión familiar en agosto del año pasado y de inmediato sospechó que pertenecía a Gorgosaurus libratus. “Pudimos identificar al Gorgosaurus gracias a un conjunto único de características presentes en esta impresión”, explicó.
Esta especie vivió aproximadamente diez millones de años antes que el Tyrannosaurus rex y, según el Museo Royal Tyrrell de Alberta, podía alcanzar unos 9 metros de longitud. Se trata de un depredador emparentado con el T. rex, pero más veloz.
El ejemplar fósil analizado resultó ser un Gorgosaurus joven, como lo reveló el estudio de sus dientes. “Como estos animales todavía no desarrollaban mandíbulas grandes y muy musculosas en las primeras etapas de su vida, creemos que utilizaban estos dientes con forma de incisivos para cortar la carne con precisión, en lugar de arrancar grandes trozos usando la fuerza, como hacían los adultos”, explicó Coppock. La identificación se confirmó gracias al molde del fósil, que permitió observar la superficie interna del maxilar superior y cotejarla con cráneos más completos de la especie, ampliamente documentada en Alberta. Entre los rasgos distintivos figuraron las uniones de los huesos nasales y una estructura ósea que separaba las aberturas del maxilar.
Coppock describió la relación entre ambos dinosaurios con una comparación sencilla: “Probablemente era como el tío abuelo del T. rex”. Aunque compartían brazos cortos y una larga cola, el Gorgosaurus presentaba diferencias notables: poseía cuernos triangulares sobre los ojos y un cuerpo más ligero, con extremidades relativamente largas que le permitían desplazarse con mayor rapidez. “Era un tiranosaurio de constitución más ligera y con patas más largas. Imaginen un T. rex más rápido”, señaló el investigador. El estudio amplía el territorio conocido de la especie y revela cómo cazaba.
El estudio también reveló que el Gorgosaurus habitó un territorio mucho más extenso de lo estimado, abarcando desde el norte del este de Columbia Británica hasta el norte del estado de Montana, un área de casi 198.000 kilómetros cuadrados. Ese rango es comparable al que hoy recorren animales como los osos grizzly y los pumas. Para los investigadores, el hallazgo posiciona a Columbia Británica como una de las regiones más prometedoras para futuras investigaciones paleontológicas. "Columbia Británica es, en cierto modo, la nueva frontera de la investigación sobre dinosaurios", afirmó Coppock. Rick Lambert, por su parte, señaló que el descubrimiento trasciende la ciencia: "Representa la estabilidad de nuestro planeta. Vivimos en un lugar extraordinario, donde seres que existieron hace millones de años todavía dejan huellas de su paso. Eso es algo increíble", concluyó.
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