En el Centro Histórico del Rímac existen alrededor de 20.000 casonas, de las cuales más de 4.700 se encuentran en estado crítico o han sido declaradas inhabitables, según información difundida por Exitosa. Este deterioro, que afecta principalmente a edificaciones construidas con adobe, quincha, madera y carrizo, representa un riesgo para más de 30.000 personas que aún residen en estos inmuebles y podría agravarse drásticamente ante un terremoto de gran intensidad.
La Municipalidad del Rímac ha solicitado acceder a recursos especiales para poder intervenir las viviendas patrimoniales. Sin embargo, la condición patrimonial de estas construcciones limita las posibilidades de las autoridades, que deben cumplir procedimientos especiales para modificar, reforzar o demoler los inmuebles. Esta misma problemática se extiende al Centro Histórico de Lima, donde cientos de inmuebles presentan daños severos y riesgo de colapso.
En el jirón Chiclayo, un recorrido reveló casonas con balcones sostenidos por estructuras de madera y paredes con daños visibles. La preocupación no solo alcanza a las familias que residen en estos inmuebles, sino también a los peatones y conductores que transitan diariamente por esas calles. Muchas de estas construcciones fueron levantadas con materiales tradicionales como adobe, quincha, madera y carrizo. Aunque forman parte de la arquitectura histórica del distrito, el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y el deterioro de sus estructuras han incrementado su vulnerabilidad.
"Es pura quincha. Son las columnas, son troncos. (...) Y con un sismo como el último que hubo, se viene abajo todo. Las paredes son tejidas con carrizo", manifestó uno de los vecinos consultados. El riesgo es mayor debido a que muchas de estas viviendas continúan ocupadas pese a su deterioro. Para las familias que viven en ellas, abandonar sus casas no siempre es una opción, debido a la falta de alternativas habitacionales y a sus limitadas posibilidades económicas.
La situación no se limita al Rímac. En el Centro Histórico de Lima se han identificado 1.678 inmuebles en estado ruinoso, mientras que otros 936 fueron declarados inhabitables. Además, según la advertencia del Colegio de Arquitectos del Perú, 1.379 unidades estructurales presentan riesgo de colapso total ante un terremoto de gran intensidad. Cerca del 60% de estas edificaciones podría sufrir daños graves durante un movimiento sísmico de gran magnitud.
El alcalde del Rímac, Néstor de la Rosa, señaló que su gestión no puede ordenar la demolición de las casonas pese al riesgo que representan, debido a su condición patrimonial. “Soy crítico de este régimen. No podemos intervenir directamente aunque existan riesgos para la vida de las familias. Hemos pedido al Ejecutivo y al Congreso que se tomen medidas urgentes”, declaró. La comuna busca que el distrito sea incorporado a la Ley N.° 31980, norma que crea un régimen especial de financiamiento para la recuperación del Centro Histórico de Lima mediante recursos del 3% del IGV recaudado en la zona. Según De la Rosa, el Cercado de Lima ya habría recibido unos 120 millones de soles por este mecanismo, y la incorporación del Rímac permitiría contar con fondos para intervenir las edificaciones y proteger a los vecinos. El problema se agrava por el valor histórico de los inmuebles. El Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1991, lo que impone normas específicas de conservación para cualquier intervención. En la práctica, estas restricciones retrasan obras de reforzamiento o recuperación en construcciones que ya presentan daños estructurales. Mientras tanto, cientos de familias continúan expuestas y miles de personas transitan a diario por calles rodeadas de muros, techos y balcones deteriorados.
Mientras el pedido legislativo avanza, la municipalidad coordina con ProLima apuntalamientos en algunos inmuebles, pero la falta de presupuesto limita las viviendas que pueden atenderse. El alcalde De la Rosa advirtió que un terremoto de gran magnitud desataría una emergencia de grandes proporciones en el distrito por la cantidad de personas que habitan construcciones deterioradas. "No podemos esperar más derrumbes para actuar", sostuvo. "Lo que buscamos es que el Rímac también sea incorporado y cuente por primera vez con recursos propios para salvar sus casonas y proteger a sus vecinos", indicó. La situación expone una vulnerabilidad clave del Centro Histórico de Lima: miles de personas viven y transitan donde la conservación del patrimonio histórico convive con estructuras que requieren intervención urgente.
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