El 20 de julio de 1969, hace 57 años, la humanidad dio un paso gigantesco hacia la exploración espacial. Ese día, la histórica misión Apolo 11 de la NASA, conformada por los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, logró el primer alunizaje exitoso, cambiando para siempre la historia de la ciencia y la tecnología. Ahora, la agencia espacial no se conforma con dejar huellas en el satélite terrestre; su nuevo objetivo es mucho más ambicioso.
El proyecto más reciente de la NASA es el programa Artemis, con el que busca construir una base permanente en la Luna. La misión Artemis III, prevista para 2027, llevará de regreso a los astronautas a la superficie lunar. Se espera que la base se construya durante la siguiente etapa, con Artemis IV. Mientras tanto, el logro más reciente de Estados Unidos fue la misión Artemis II, que en abril de 2026 realizó un histórico sobrevuelo lunar tripulado, marcando el retorno de humanos al satélite tras más de 50 años. Ese viaje de 10 días abarcó la cara oculta de la Luna y sirvió para probar los sistemas que se utilizarán en futuras travesías.
Estados Unidos puso su bandera durante la misión exitosa del Apolo 11. Foto: NASA
Los objetivos del nuevo programa lunar de la NASA
Con un horizonte que se extiende hasta 2032 y misiones programadas desde 2026, la NASA anunció en marzo de ese año su plan para construir la primera base lunar permanente. El asentamiento, ubicado cerca del polo sur de la Luna, funcionará como centro de investigación científica, tecnológica y de exploración de la superficie. “Estados Unidos regresa a la Luna, y esta vez para quedarse. Cada misión, tripulada o no, será una oportunidad de aprendizaje mientras construimos la infraestructura y dominamos las habilidades necesarias para operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables”, declaró Jared Isaacman, administrador de la NASA, en un comunicado.
Representación artística de actividades humanas en una futura base lunar. Foto: NASA
¿Cómo será la base de la NASA en la Luna?
El programa Moon Base, con un presupuesto de US$ 20.000 millones, busca lograr la presencia humana sostenida en el satélite. Carlos García-Galán, gerente del programa, adelantó que la instalación podría abarcar cientos de kilómetros cuadrados e integrar diversos módulos para avanzar hacia una ocupación permanente. Además de la infraestructura, se proyecta que la base facilite la investigación de recursos lunares, la generación de energía mediante reactores nucleares y paneles solares, y la preparación para futuras misiones a Marte.
La NASA ha publicado dibujos de artistas que muestran una base lunar con viviendas, sistemas de energía y vehículos exploradores. Foto. NASA
La NASA planea construir una base permanente en la Luna con un proyecto estructurado en tres fases. La Fase I, prevista para 2026, arranca con Moon Base I, que entregará instrumentos científicos para estudiar cómo los propulsores interactúan con la superficie lunar y mejorar la navegación orbital. Luego, Moon Base II transportará rovers y sistemas de movilidad para explorar el terreno, y Moon Base III llevará cargas de la NASA y otras agencias espaciales para analizar el comportamiento de los materiales bajo condiciones extremas. Estas misiones allanan el camino para la Fase II (2029-2032), enfocada en construir infraestructura semipermanente y realizar pruebas iniciales de habitabilidad. La Fase III, después de 2032, busca consolidar una presencia humana sostenida y expandir las operaciones científicas.
Para lograrlo, la NASA contará con el respaldo de varias compañías privadas. Blue Origin, de Jeff Bezos, se encargará del lander Blue Moon Mark 1 Endurance, que realizará aterrizajes precisos y entregará los equipos científicos. Astrobotic enviará su lander Griffin-1 al cráter Nobile, mientras que Intuitive Machines participará en la entrega de cargas útiles.
El programa Artemis no solo contempla la construcción de una base permanente en la Luna, sino que también desarrolla vehículos con navegación autónoma, cámaras de alta resolución y herramientas láser para garantizar precisión y seguridad. A esto se suman drones saltadores, vehículos eléctricos de largo alcance e instalaciones de energía nuclear y solar, esenciales para una operación continua.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. La preparación de la nave Starship Human Landing System, a cargo de SpaceX, ha sufrido retrasos que complican la meta de llevar humanos de manera segura a la superficie lunar. Al mismo tiempo, China avanza con su propio programa: planea enviar astronautas antes de 2030 y lanzó recientemente la misión Shenzhou-23 hacia su estación Tiangong. "No me sorprendería si China llegara primero. Parece que la NASA siente presión política para mostrar que tiene un plan, más allá de la pura ciencia", advirtió a la BBC Simeon Barber, científico lunar de The Open University.
A pesar de los desafíos técnicos y políticos, la agencia espacial estadounidense mantiene su optimismo: cada misión dejará aprendizajes, inspirará a nuevas generaciones y preparará el camino hacia la exploración de Marte.
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