La Autoridad Nacional de Sanidad e Inocuidad en Pesca y Acuicultura (Sanipes) aprobó un nuevo manual de fiscalización sanitaria que promete reducir hasta en 45% el tiempo de las inspecciones en las plantas de procesamiento de productos hidrobiológicos. El documento, denominado “Manual para la Fiscalización Sanitaria de las Plantas de Procesamiento en el Marco de la Fiscalización Basada en Riesgos” (FBR), transforma el modelo tradicional de supervisión sanitaria que se aplica a las más de 400 plantas de procesamiento habilitadas en el país. Según explicó la presidenta ejecutiva de Sanipes, Mónica Saavedra, el nuevo esquema permitirá cerrar brechas de inocuidad y elevar los estándares de la cadena de valor pesquera y acuícola. “Esto agiliza la actividad comercial de los principales productos hidrobiológicos de alta demanda en los mercados nacionales e internacionales, como conchas de abanico, trucha, pota y langostinos, entre otros”, señaló. La funcionaria precisó que esta reducción de hasta 45% en los tiempos de inspección disminuirá la espera en las etapas de procesamiento y almacenamiento de las empresas, acelerando así su exportación pesquera. La modernización se implementará sin generar costos adicionales para el Estado, ya que el despliegue se realizará con presupuesto y recursos humanos propios, redistribuyendo las horas de trabajo desde operadores ubicados en zonas de bajo riesgo hacia áreas críticas de la cadena de valor. Sanipe buscan reducir casi la mitad del tiempo de inspecciones sanitarias pesqueras para agilizar exportaciones. (Imagen: Andina) Con esta medida, los operadores de plantas conocerán previamente los criterios con los que serán evaluados, lo que fortalece la seguridad jurídica para las inversiones. Al sustentarse en el historial de productos y factores de riesgo consolidados por la entidad, los fiscalizadores podrán actuar de manera preventiva antes de que los productos lleguen a su destino. Además, el uso de herramientas estadísticas para medir la variabilidad del riesgo contribuirá a garantizar la equivalencia sanitaria exigida por las autoridades de diversos mercados internacionales, protegiendo así el valor de las exportaciones pesqueras.

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