“María, esta semana efectivos de la Dirandro atraparon en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez a la ex Miss Bahía de Brasil, Jullie Rocha Neves, cuando se disponía a transportar a su país 3 kilos y medio de cocaína, valorizados en 50 mil dólares”, relató mi amigo Gary, el fotógrafo, mientras pedía unas hamburguesas de carne con papas fritas y arroz, acompañadas de una jarrita de hierbaluisa al tiempo.

Jullie Rocha, quien otrora fue reina de las pasarelas y mimada de los fotógrafos por su bello rostro, cayó junto a otro burrier de su misma nacionalidad. Ambos habían acondicionado sus maletas para camuflar la droga, tras ser captados por una mafia que opera en Sao Paulo. Ahora pasarán varios años presos en Lima. “Menos mal cayeron en el Perú. Otros tratan de meter cocaína a países como Tailandia o Malasia, donde el delito es castigado con la pena de muerte”, advirtió Gary.

Las organizaciones criminales están usando cada vez más a jóvenes para transportar estupefacientes, simulando que son turistas adinerados. Les ofrecen miles de dólares por un trabajo simple, pero las ‘mulas’ se arriesgan a pasar largos años presos. “Los jóvenes no deben dejarse convencer por plata fácil. En el Perú, transportar droga (actividad comúnmente conocida como ‘burrier’ o traslado de cargamentos) es penado con cárcel, estableciéndose penas generales de 8 a 15 años de prisión”, señaló.

Gary reflexionó: “Estar en prisión es una de las peores cosas y más si es una cárcel peruana, donde reina la ley del más fuerte y se paga hasta por un pedazo de suelo para dormir. En los reclusorios los ‘taitas’, delincuentes patibularios, manejan el ingreso de drogas, licor, celulares y otros. Ellos pueden disponer la muerte o la violación de presos. Una temporada en un penal es un descenso a los infiernos, donde la vida pende de un hilo”. Y agregó: “Y todo por un poco de plata, que generalmente se gastan en fiestas, licor o drogas. A Jullie Rocha le espera un largo encierro alejada de su gente. Siempre hay que pensar en las consecuencias antes de hacer algo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

Leer artículo completo en trome.com →