Desde la llegada de Pedro Castillo al poder, el Perú ha vivido “cinco años perdidos” que han dejado a las instituciones por los suelos, corroídas por “ese cáncer terrible llamado corrupción, que todo lo infecta y se expande de forma veloz”. Así lo advierte este Búho, que observa con atención el panorama político, económico y social del país, y subraya que se necesitan reformas profundas para despegar. Con el golpista, los peruanos sufrieron una degradación acelerada de los organismos del Estado, que fueron llenados con “los personajes más ineptos, ignorantes y rateros que podamos imaginar”. Incluso trámites cotidianos que funcionaban bien, como la entrega de pasaportes —que antes no tardaba ni un día—, se convirtieron en un caos y una tortura para cientos de miles de ciudadanos que debían esperar meses por el documento.

Keiko Fujimori llega a Palacio el 28 de julio y, según el análisis, necesariamente tiene que hacer cambios. Una de las instituciones que debe ser “fumigada cuanto antes es el Poder Judicial, donde abundan los jueces incompetentes”. Como ejemplo, el Búho menciona el caso del delincuente Andy Yofran Quispe Cruz, ‘Andy’, brazo armado de la sanguinaria organización criminal ‘Los Pulpos Nueva Generación’, cuyo cabecilla Jhonsson Smith Cruz Torres, ‘Jhonsson Pulpo’, es su primo. La Policía sindica a ‘Andy’ como responsable de ataques con explosivos, homicidios y secuestros, como el del empresario Iván Díaz Garrido, a quien en 2023 mantuvieron cautivo once días durante los cuales fue torturado sin compasión y le cercenaron las orejas y los dedos de las manos para que su familia pague el rescate de un millón de dólares.

La Policía también necesita una desinfección profunda. Aunque la gran mayoría de agentes son honestos y valientes, cada vez hay más ‘manzanas podridas’ en esa institución involucradas en delitos graves como la extorsión. Esos no son verdaderos policías, sino delincuentes comunes que deshonran el uniforme y merecen las condenas más duras. Las escuelas policiales deben reestructurarse para seleccionar con rigurosidad a los estudiantes y formarlos mejor.

Un caso emblemático es el de ‘Andy’, quien fue capturado con toda la evidencia para ser condenado a cadena perpetua, pero la justicia peruana le otorgó comparecencia simple y lo devolvió a las calles.

Keiko ha expresado su intención de construir nuevas cárceles y ojalá lo haga pronto, pues no se edifican presidios desde hace una década. Las prisiones están hacinadas y son una coladera: desde allí los cabecillas de bandas planifican, ordenan y dirigen extorsiones, asaltos, secuestros y asesinatos. Esto solo ocurre por la corrupción de quienes dirigen estos centros penitenciarios. Por eso se ha planteado que las Fuerzas Armadas tomen el control de los reclusorios y, aunque hay voces en contra, ninguna alternativa debería descartarse sin un análisis profundo.

El Perú necesita comenzar de nuevo y ojalá Keiko no defraude las expectativas de quienes confían en ella ni de quienes, con desconfianza, le dieron su voto para impedir que tome el poder esa izquierda trasnochada que representa Roberto Sánchez, que claramente iba a ser más de lo mismo o peor aún que lo iniciado por Castillo.

Hoy tenemos a José Balcázar, un señor que llegó a Palacio sin estar mínimamente preparado para ejercer la presidencia y que en sus cinco meses de gobierno no hizo nada bueno. En lugar de darle tranquilidad al país y combatir las extorsiones que casi todos los días asesinan a choferes de buses, está concentrado en procurarse una jugosa pensión vitalicia, en indultar de manera ilegal a Pedro Castillo y en darle personería jurídica a la Fenatep, ese gremio de profesores ligado al grupo terrorista Sendero Luminoso. Esas son las prioridades de ese veterano izquierdista radical que llegó al Congreso en las filas de Perú Libre, propiedad del aún prófugo Vladimir Cerrón.

Los peruanos no debemos olvidar la importancia de elegir y de exigir a los partidos los mejores hombres y mujeres para dirigir al país. Sino, veamos lo que pasó con Dina Boluarte y sus Rolex y cirugías, y luego José Jerí con sus encerronas en las madrugadas con mujeres en Palacio y sus oscuros contactos con siniestros empresarios chinos. Y demostrando torpeza y falta de empatía con los deudos de los choferes asesinados por los malditos extorsionadores, Balcázar repite suelto de huesos que es fácil ser presidente. Estamos contando los días para que se vaya de una vez. Apago el televisor.

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