En el estadio Metlife de Nueva York, un escenario que ya le había sido esquivo en 2016, Lionel Messi volvió a caer. Aquella vez, ante Chile por penales en la Copa América, el astro anunció su retiro de la selección, aunque luego dio marcha atrás por el clamor popular. Ahora, en la final del Mundial 2026, la historia se repitió con otro sabor amargo: “le toca caer en suplementario y despedirse llorando con sentimiento y como un niño de su último Mundial”. Las tribunas corearon su nombre hasta la Gran Manzana antes de que entrara al camarín y los ocho planetas lo ovacionaron.

Pero el título fue para España, merecido campeón del mundo. En apenas cinco días, la ‘Furia Roja’ hizo puré a la poderosa Francia de Mbappé y a la Scaloneta de Messi. Los redujo a la mínima expresión: ambos rivales parecían equipos de la Liga 1 peruana, sin encontrar jamás el balón. “Paseo, baile, tanda, humillación, llámenlo como quieran”, resume la crónica. El ‘Tiki taka’ se impuso en la final con una abismal diferencia de 20 ataques contra uno de la Albiceleste. El partido no se definió en los 90 minutos solo por los guantes del ‘Dibu’ Martínez.

El corazón, el carácter y los huevos no le bastaron a Argentina. El fútbol lo dejó en el vestuario y pagó caro. “La neta que por bobo y por ser sudamericano esperaba que Leo se lleve el título, pero tenía un mal presentimiento”, se lee. Y es que ese estadio Metlife de Nueva York “es salado, es una mela”.

El maestro se comió con todas las cremas al alumno. Luis de la Fuente ganó en la pizarra y en la tablet. Fue fiel a su estilo y acertó con los cambios en el momento preciso. “Ese tío es un crack de aquellos”. Con dos chibolos de 19 años —Cubarsí fue elegido revelación del torneo— dio cátedra de cómo se juega al ras del piso. Lamine a media máquina se fue de alivio. Le sacó el 200% de rendimiento a Laporte, Cucurella, Porro, Ruiz, Olmo, Baena, Ferran y Oyarzabal, jugadores ranqueados pero no marqueteados. Encima, se dio el lujo de tener en el banco a Pedri. “Mis respetos a su labor y gestión. Rexuxa...”, concluye.

El once inicial de Argentina no respondió y las variantes tampoco. El equipo no tenía piernas ni ideas: el cuerpo les pesaba a los muchachos. La temprana lesión del ‘Licha’ López y también del ‘Cuti’ Romero perjudicó lo planificado. El juego largo y no elaborado no funcionó; nadie pudo pivotear ni aguantar adelante. La intención era poner a Lautaro Martínez, quien es bueno para contener defensores y atropellarlos con su fortaleza, pero las ‘emergencias’ impidieron que salga al campo. Además, Enzo Fernández se fue expulsado tontamente por doble amarilla: un reclamo airado y una dividida lejos de su arco. Si con 11 la tenían jodida, con 10 era cuestión de tiempo. Me da la impresión de que Nico González es más productivo ingresando como revulsivo. Ayayayay.. Conclusión: España fue mucho mejor y es un merecido campeón. Me voy, soy fuga.

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