Identificada por primera vez en Costa Rica en 2022, la ballena jorobada blanca conocida como Suru ha sido vista nuevamente, esta vez en el mar de Piura, el pasado 15 de julio de 2026. El avistamiento se produjo durante la temporada de avistamiento de cetáceos en el norte del Perú, y fue registrado en video por Eligio Pingo, operador turístico de Icaro Tours. El material audiovisual se ha convertido en una herramienta clave para los especialistas que monitorean los desplazamientos de este ejemplar a lo largo del océano Pacífico.

Desde su identificación inicial, Suru ha sido observada en diferentes puntos del Pacífico oriental, incluyendo Ecuador y la Antártida, lo que demuestra la extensa ruta migratoria que sigue esta especie. Su reaparición en aguas peruanas vuelve a captar la atención de investigadores y observadores de fauna marina, debido a la escasez de ejemplares completamente blancos documentados a nivel internacional. Se trata de uno de los pocos jorobados blancos registrados en el mundo, y su inusual coloración lo convierte en un caso de estudio relevante para la ciencia.

El video difundido por Icaro Tours aporta información valiosa para el seguimiento de esta ballena durante su recorrido migratorio. La presencia de Suru en el norte del Perú, en el marco de la temporada de avistamiento, refuerza la importancia de la región como punto de observación de estos cetáceos. Los especialistas continúan analizando los datos obtenidos para comprender mejor los patrones de desplazamiento de este ejemplar y de la especie en general.

Suru fue identificada en 2022 en Costa Rica y ha sido observada en varios lugares del Pacífico oriental.

La coloración totalmente blanca de este ejemplar convierte su presencia en un registro poco común. En el mundo existen muy pocos casos documentados de ballenas jorobadas con estas características, entre ellos Migaloo, en Australia, además de una cría registrada en Costa Rica y otros avistamientos reportados en Ecuador y la Polinesia Francesa.

El seguimiento de Suru permite ampliar la información disponible sobre los desplazamientos de las ballenas jorobadas y comprender mejor la conexión entre los distintos ecosistemas marinos que forman parte de sus rutas migratorias. Estos registros representan una fuente de datos para los estudios relacionados con la biología y la conservación de la especie.

Con el inicio de la temporada de avistamiento de ballenas en el litoral peruano, especialistas también recuerdan la importancia de desarrollar esta actividad de manera responsable. Mantener la distancia adecuada, evitar alterar el comportamiento natural de los animales y permitir que continúen su recorrido son medidas que contribuyen a proteger a las ballenas jorobadas y a conservar la biodiversidad de los ecosistemas marinos.

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