Para Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), el quinquenio que termina ha sido, en lo económico, “una oportunidad desperdiciada”. En diálogo con Correo, señaló que Perú vivió el período de mejores precios históricos, pero no se supo aprovechar. “La producción minera creció apenas un cachito en 2025, y este y el próximo año no se espera que crezca nada. Deberíamos estar en doble dígito, aprovechando los precios. En unos años, la ventana de vientos favorables se cerrará, y nos vamos a lamentar”, afirmó.
Uno de los principales problemas que identifica Macera es la pérdida de capacidad del sector público, que atribuye en buena medida a la alta rotación de altas autoridades. “Hemos tenido más de 170 ministros en estos cinco años. Es como si hubiésemos vivido permanentemente bajo gobiernos de transición o, lo que es casi lo mismo, sin gobierno. Así no se puede avanzar”, sostuvo.
De cara al futuro, el economista se muestra confiado en que habrá mayor estabilidad política y social. Considera que Fuerza Popular, aunque no tiene mayoría en ninguna cámara parlamentaria —“está lejos de ello”—, debería poder coordinar con otras fuerzas para lograr un gobierno estable y efectivo. Además, destaca que existen “candados adicionales que amarran las armas nucleares que se usaron en el pasado reciente para disolverse entre poderes del Estado”.
Macera detalla que el presidente ya no puede disolver el Congreso, sino solo la Cámara de Diputados; que el Congreso tiene más margen de maniobra sobre lo que es o no una cuestión de confianza; y que la vacancia presidencial requiere un doble filtro: dos tercios de la votación en cada cámara. “La bancada de FP en el Senado debería también ser una garantía de duración por cinco años de la presidencia”, agregó.
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El superciclo de precios altos de materias primas podría no durar para siempre, advierte Diego Macera. “Eventualmente, la tecnología cambia o se encuentra un sustituto más barato”, señala. Mientras más caro esté el cobre, mayores serán los incentivos para investigar reemplazos como aluminio, grafeno o nanotubos de carbono. En el mundo, una mina de cobre tarda en promedio 17 años en salir adelante; en Perú, superan los 60. La demanda global crece rápido por inversiones en energía limpia, digitalización e inteligencia artificial, mientras la oferta avanza lento, presionando los precios al alza. “Lo más probable es que el precio del cobre permanezca alto por los próximos años”, afirma, pero recuerda que ciclos previos (guano, salitre, caucho, anchoveta) terminaron. “No sé cuántos años nos quedan, pero la lección histórica es aprovechar lo mejor que se pueda el buen momento mientras dura e invertir bien los excedentes que deja”.
En otro frente, el director del IPE pone el foco en la minería ilegal. “Hay una fecha límite muy clara para que termine el Reinfo, a finales de este año”, subraya. Se pregunta si el gobierno impulsará desde el Minem una alternativa legislativa a tiempo y si los congresistas tendrán “el apetito político para priorizarla antes de que se venga otra extensión de la carta blanca para la minería ilegal”. Pese a ser un asunto complicado, insiste: “urge una atención rápida”.
“Deberíamos estar ahorrando para la época de vacas flacas”, advierte Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía, al referirse al manejo fiscal. Aunque el 2026 podría cerrar con un déficit fiscal menor al proyectado gracias a una recaudación récord —el impuesto a la renta de tercera categoría creció más de 30% en la primera mitad del año, el IGV más de 10% y el pago del impuesto especial a la minería más de 100%—, el economista critica que, en lugar de ahorrar, se haya aprobado un crédito suplementario para gastar más. “Con eso íbamos a entrar en la regla fiscal del déficit sin demasiado ajuste. Pero, la consigna parece ser que cuando hay plata extra tenemos que gastarla. Entonces se aprobó un crédito suplementario para gastar más y estar de nuevo al límite de la regla fiscal. Esa es una mala práctica”, señala.
En cuanto a Petroperú, Macera sostiene que los decretos de urgencia (DU) para reestructurarla deben convertirse en ley. “Si bien los DU tienen rango de ley, no es lo mismo. Una ley da una legitimidad política adicional, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones difíciles para las que se requiere respaldo”, explica. Advierte que la petrolera estatal “vive con la soga al cuello todas las semanas” y que sin decisiones complicadas —como proteger al directorio, ser más enfáticos con un plan de ingreso de capitales privados o concesión privada— no se sostendrá. “Petroperú no se va a voltear sin decisiones complicadas, y no me queda claro que los DU den escudo suficiente para eso”, agrega.
Respecto a los $2,000 millones en créditos obtenidos con aval del Estado, Macera confía en que “ojalá sean los últimos porque es un montón de plata y debería ser suficiente para pasar un bache temporal de liquidez”. Sin embargo, condiciona esa suficiencia a que se corrijan problemas internos: que la unidad de flexicoking, la más valiosa de Talara, opere con solvencia; que se produzcan consistentemente 95 mil barriles al día y no al 60% de capacidad como viene ocurriendo; que las compras se ordenen para evitar pagar por crudo innecesariamente costoso; y que se apoye a un directorio independiente en el plan de Proinversión. “Por eso, los $2,000 millones sí podrían ser suficientes como oxígeno temporal, pero si no se corrige lo de fondo, da lo mismo. Sin eso, volverán a pedir plata después”, sentencia.
Diego Macera, economista por la Universidad del Pacífico y magíster en políticas públicas por la Universidad de Chicago, es director del Instituto Peruano de Economía, miembro del directorio del Banco Central de Reserva y del Consejo Fiscal.
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