Con 35 años en la profesión, Ricardo Rondón se ha convertido en una figura legendaria de la televisión peruana. Hoy, desde el set de ‘Arriba mi gente’ en Latina, el periodista que hace de la ironía su escudo y la desfachatez televisiva una de sus mejores artes, asume el rol de entrevistado. Con una sonrisa de sorpresa y esa timidez que aún carga, responde preguntas y analiza su trayectoria.
Rondón empezó con el programa ‘Nadie es perfecto’ de CPN. En aquellos tiempos, “llamaba a los personajes para preguntar sobre lo que se decía de ellos”. Para él, era un periodismo más directo: “Antes no había filtros para encontrarte con el artista y preguntabas de manera abierta”.
Al ser consultado sobre su relación con Magaly Medina, a quien considera de su misma generación, reveló que nunca fueron amigos. “Incluso alguna vez afirmó que lo peor que ha visto es un programa mío”, recordó. ¿La razón de esa bronca? “No lo sé. Yo siempre le critiqué que arrojara esos famosos ‘sin confirmar’”. Para Rondón, lanzar una especulación es fácil, pero advierte: “Debes considerar el daño colateral que puedes ocasionar si es falsa”. Eso, explica, “genera desprestigio y familiarmente te hace puré”. Su conclusión es tajante: “Lo que se dice primero es lo que queda”.
El periodista también compartió una anécdota personal: “Una vez un conductor mencionó que no debía opinar porque no he firmado dos hijos”. Con ese humor elegante que lo caracteriza, Rondón ha desarmado a muchos personajes difíciles de la pantalla, siempre manejando el ritmo de la conversación.
En la entrevista, Ricardo Rondón abordó sin tapujos su vida amorosa y el uso de la ‘pastillita azul’. A sus 61 años, confesó haber recurrido a ella: “No niego que la he tomado y si tengo que volver a hacerlo, lo haré sin problemas”. Además, reveló que hoy en día la alternativa es la testosterona, que “activa tu líbido y eso genera mayor erección”, y que, según él, “es maravilloso porque hace que tu sangre circule muy bien”.
Consultado sobre su rango de edad con las parejas, el periodista afirmó: “Tengo 61 años y he sabido estar con damas de 35, 36. Pero nunca he hecho daño”. Su actual novia, de 36 años, es menor que él, pero aclaró que “tampoco está en el colegio”. Sobre la diferencia generacional, dijo que lo hace por el colágeno: “Te revitaliza y eso me hace sentir bien”. Y cuando le preguntaron si es amor, respondió: “Por supuesto, y va acompañado de su dosis de energía”. Aunque no teme no estar ‘a la altura de las circunstancias’ en diez años, explicó: “Para qué preocuparme si saliendo del canal me puede pasar algo y se acabó todo”.
En otro momento, Rondón habló de su faceta como padre: “Tengo mi hijo biológico, el de mi hermano y de una ex, que me llaman ‘papá’ de cariño”. También reveló que jamás ha sido demandado por su trabajo, aunque reconoció un exceso: “Califiqué con un adjetivo a un personaje de la farándula y he tenido el coraje de pedir disculpas públicas”. Sobre el debate viral con Brunella Horna, explicó que todo empezó porque él le pidió que dijera el nombre de la persona de manera directa. Y al ser consultado por su pasado con menores, admitió: “A lo largo de mi vida he tenido historias con menores y algunas de mi edad”.
Ricardo Rondón reconoce que, tras su divorcio, ha salido a disfrutar su adultez en las discotecas de Lima, feliz y robusto, y atribuye al fenómeno ‘Cachín’ el haber puesto de moda a los maduritos como él. “El fenómeno ‘Cachín’ nos ha tocado a todos los maduritos”, afirma, y agrega que eso ha hecho que “los ‘tíos’ nos pongamos de moda”.
Consultado sobre su atractivo con las mujeres, Rondón responde con picardía: “Probablemente sí, pero jamás lo diría porque un caballero no tiene memoria”. Aunque recibe mensajes de admiradoras —“Me escriben y después de este reportaje seguro que mucho más”—, asegura tener códigos: no se metería con la hija de un amigo ni con la ex de un ‘pata’. “No me metería con ninguna porque tengo códigos”, sentencia.
Si bien cree que antes un “viejo con floro” podía seducir a una chiquilla, ahora opina que “las mujeres saben más que los hombres y toman sus decisiones”. Como prueba, menciona la popularidad de la canción ‘A mí me gustan mayores’. Sin embargo, bromea: si apareciera una de 28 o 29 años, “ahí sí ya sería su abuelo”.
En cuanto a su apariencia, se pinta las canas y sigue un tratamiento para bajar de peso. “Trato de verme un poquito más joven sin llegar al estilo de ‘Melcochita’”, explica, y se define como un ‘Vozinha’ en un programa donde todos son de una generación menor.
Finalmente, Rondón recuerda su pasado como cantante: “No olvides que he sido cantante y he trabajado en la música. Estuve en Internacional Bahía, Perú Salsa All Star y nos hemos presentado en ‘La Máquina del Sabor’ de La Herradura. Evidentemente, he sido una bala perdida”.
Ricardo Rondón se despidió con una sonrisa y dejó su filosofía de vida, que bien se puede resumir en una frase del escritor Albert Camus: “No puedes crear la experiencia, tienes que experimentarla”. Hoy asegura que está en “el descanso del guerrero”, aunque aclara que es solo una pausa: “Sí, pero siempre listo para volver a la batalla”.
Para entenderlo mejor, hay que acercarse a su visión del crecimiento personal. Crecer, dice, es un camino que te llena de sabiduría y te instala en un lugar donde la inteligencia parece convivir contigo. En ese punto, uno se encuentra en un estado más relajado y descubre que la responsabilidad y el buen humor pueden ser compatibles. Él mismo se ubica en el ‘piso’ 6, pero no mira adelante, sino hacia escalones más abajo, y es feliz llenándose de juventud.
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