Para entender el impacto, primero hay que distinguir los depósitos a plazo de otras opciones como las acciones o los bonos, cuyo valor puede subir un año y caer al siguiente. En cambio, los depósitos a plazo ofrecen una rentabilidad fija —por ejemplo, de 5%— durante el periodo pactado, que podría ser de 12 meses. Estas operaciones son ofrecidas por bancos y otras entidades autorizadas a captar dinero del público.
Sin embargo, desde marzo, con el estallido de la guerra en Irán, la inflación se aceleró en el Perú y se ubicó por encima del rango meta del Banco Central de Reserva (entre 1% y 3% anual). Al cierre de junio, la inflación acumulada en los últimos doce meses llegó a 4.01%, según el INEI, la más alta desde octubre de 2023 y superior al 3.91% registrado en mayo. Esto ocurrió pese a que, a nivel internacional, el precio del petróleo Brent cayó más de 20% durante el sexto mes del año.
Para proteger su capital, el ahorrista o inversionista debe elegir un instrumento que rinda a una tasa mayor que el alza de precios. De lo contrario, su patrimonio perderá valor en términos reales: aunque tenga más dinero nominal, si los bienes y servicios se encarecen en mayor proporción, en realidad sufre una pérdida. Ronald Casana, representante del Colegio de Economistas de Lima, lo ilustró así: “Si un producto (hace un año) valía S/ 100, ahora con la inflación ha subido a S/ 104”, explicando cómo el alza de precios reduce el poder de compra.
En ese contexto, quienes adquirieron un depósito a plazo en 2025 con una tasa menor o igual a 4% anual, y cuyo contrato venció en junio o está por vencer este mes, han perdido capacidad adquisitiva, advirtió el economista. La inflación de 4.01% superó esa rentabilidad, dejando a esos ahorristas con un rendimiento real negativo.
Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.
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