En una íntima entrevista con este diario, Robert O’Neill, el recordado miembro de los Navy SEALs que capturó y ejecutó a Osama Bin Laden, el terrorista más buscado del siglo, reveló detalles sobre el final del líder de Al Qaeda. Según O’Neill, tras abatirlo, el cuerpo fue arrojado al mar, pero él considera que habría sido mejor que se exhibiera públicamente en Estados Unidos. “Habría dejado que la gente hiciera justicia”, confesó el militar, como una forma de cierre para las víctimas y sus familias.

Bin Laden fue el autor intelectual del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, aquel fatídico 11 de setiembre de 2001, que costó la vida de más de tres mil personas. Solo diez años después Estados Unidos pudo cobrar justicia. Netflix estrenó el documental ‘Cacería implacable: Osama bin Laden’, que narra la asombrosa captura que los ‘rambos’ gringos organizaron y ejecutaron. La producción incluye entrevistas con jefes de inteligencia, personalidades del gobierno norteamericano y el testimonio directo de Robert O’Neill, quien disparó tres veces en la cabeza al líder de Al Qaeda.

El documental también da cuenta de la mente siniestra de Bin Laden y cómo fue armando una estrategia para doblegar a la nación más grande del planeta. Según los agentes encargados de seguir sus pasos, el criminal planificó el atentado muchísimos años antes de que sucediera. A pesar de los reportes de inteligencia, el gobierno nunca tomó en cuenta esas advertencias, ofreciendo un panorama amplio de cómo Estados Unidos reaccionó y enfrentó aquella tragedia.

La magnitud de las amenazas solo fue comprendida por Estados Unidos cuando las Torres Gemelas, símbolo del capitalismo yanqui, fueron derribadas por aviones comerciales. George Bush, entonces presidente, exigió la cabeza de Osama bin Laden. La docuserie desclasifica documentos privados y detalla las operaciones encargadas a la CIA para su captura. La tensión política y la presión mediática llevaron a operativos infructuosos, pues Bin Laden se escabullía en los desiertos del Medio Oriente.

Los soldados más bravos de América lo persiguieron con su tecnología aérea más moderna: rastrearon sus pasos, infiltraron espías y ofrecieron millonarias recompensas. Solo lograron abatirlo diez años después, en 2011, cuando los Seals del Grupo 6 ingresaron a su complejo residencial en Abbottabad, Pakistán. ¿Cómo lo encontraron? Siguieron los pasos de su mensajero, el hombre de confianza que llevaba y traía información. Durante días montaron guardia alrededor del búnker, que tenía paredes de más de cinco metros de altura y estaba cercado por alambres de púas, una construcción totalmente sospechosa.

Sobrevolaron un dron espía que capturó en video la imagen de un hombre delgado y alto que daba vueltas en el patio con una leve cojera. Con el video analizaron su altura gracias a la sombra que proyectaba en el suelo. Toda la información indicaba que era él.

La docuserie de Netflix detalla minuciosamente cada paso de la operación del 2 de mayo de 2011: el entrenamiento de los agentes especiales, cómo fueron elegidos, cómo atravesaron los cielos de Pakistán en helicópteros sin ser detectados por los radares modernos y cómo encontraron a Osama bin Laden en su escondite. El entonces presidente Barack Obama dudó sobre la incursión a la residencia, pues si Bin Laden no estaba allí, significaría un duro golpe a su gobierno: desprestigio y fracaso. Pese a ello, él y su equipo decidieron incursionar. El documental, que incluye material inédito, maneja bien la tensión y mantiene al espectador en alerta en sus tres episodios. También responde preguntas clave: ¿quiénes resguardaban al terrorista? ¿cómo transportaron y sacaron su cuerpo sin vida? Con la muerte de Osama bin Laden se cerró un capítulo nefasto en la historia de Estados Unidos. Apago el televisor.

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