En la región de Capadocia, Turquía, un habitante que remodelaba su casa se topó con un hallazgo arqueológico extraordinario. Al notar que sus gallinas desaparecían por una estrecha abertura en el sótano, decidió ensanchar una grieta en la pared. Detrás de ella, un pasadizo conducía a una enorme ciudad subterránea que, según los investigadores, pudo albergar hasta 20.000 personas junto con sus animales y provisiones. Este redescubrimiento permitió identificar Derinkuyu, considerada la urbe subterránea excavada más grande conocida, de acuerdo con la BBC. La ciudad posee una red masiva de túneles que cuenta con 18 pisos y alcanza los 85 metros de profundidad. Se encuentra en Capadocia, una zona caracterizada por su roca de toba volcánica, un material lo suficientemente blando para ser excavado con herramientas sencillas, pero también lo bastante resistente para sostener grandes estructuras durante miles de años. Derinkuyu es ciudad con casi 3.500 años de antigüedad y que permaneció enterrada en el subsuelo. Foto: iStock Pasaje interior de la ciudad subterránea en Turquía. Foto: Wikimedia Pasaje interior de la ciudad subterránea en Turquía. Foto: Wikimedia

Una ciudad subterránea excavada en roca volcánica

Derinkuyu se encuentra en Capadocia, una región caracterizada por su roca de toba volcánica. Este material es lo suficientemente blando como para ser excavado con herramientas sencillas, pero también lo bastante resistente para sostener grandes estructuras durante miles de años. Derinkuyu es un complejo de múltiples niveles capaz de albergar hasta 20.000 personas. Foto: iStock

Derinkuyu es un complejo de múltiples niveles capaz de albergar hasta 20.000 personas. Foto: iStock

Los investigadores señalan que Derinkuyu no fue edificada en una sola etapa, sino que se amplió progresivamente durante siglos. Según la UNESCO, las secciones más antiguas podrían datar de la época de los frigios, en el primer milenio antes de Cristo, aunque el origen exacto sigue siendo debatido. Con el tiempo, distintos pueblos aprovecharon y expandieron el complejo, que se cree fue usado como refugio en guerras, invasiones y persecuciones. Para su defensa, las entradas se sellaban con enormes puertas circulares de piedra que solo se movían desde el interior.

En su interior, los arqueólogos hallaron una red de túneles y salas que incluía viviendas, almacenes de alimentos, bodegas, establos, escuelas e iglesias. Estas instalaciones indican que sus ocupantes podían permanecer bajo tierra por largos periodos cuando era necesario. Uno de los aspectos más notables es el sistema de ventilación: más de 50 conductos distribuían aire fresco por todos los niveles, incluso en las zonas más profundas.

Todo lo necesario para permanecer bajo tierra

Diseñada para que comunidades enteras pudieran refugiarse durante largos periodos, Derinkuyu contaba con profundos pozos que suministraban agua y almacenes que conservaban grano, vino y otros alimentos. La temperatura constante del subsuelo ayudaba a preservar las provisiones, mientras que un avanzado sistema de ventilación garantizaba la circulación de aire en todo el complejo. Además, la ciudad subterránea disponía de espacios destinados al culto, la educación y otras actividades cotidianas.

En la actualidad, según el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, parte de Derinkuyu puede visitarse. Los arqueólogos continúan investigando cómo evolucionó esta extraordinaria ciudad subterránea y cuál fue su relación con otros asentamientos excavados en la roca de Capadocia, una región donde se han descubierto cientos de complejos subterráneos, algunos de ellos conectados mediante túneles.

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