La Corte Suprema de Brasil denegó formalmente la solicitud para que el presidente argentino, Javier Milei, visite al exmandatario Jair Bolsonaro en la residencia de Brasilia donde cumple prisión domiciliaria. La resolución, emitida por el magistrado Alexandre de Moraes, dejó sin efecto la petición presentada por la defensa del líder ultraderechista y sepultó los planes del jefe de Estado argentino de realizar una escala técnica en la capital brasileña para solidarizarse con su aliado político.
Milei había expresado sus intenciones de pasar por Brasilia para saludar a Bolsonaro como antesala a su participación en la convención del Partido Liberal en São Paulo, donde se oficializará la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exjefe de Estado. Sin embargo, el juez De Moraes prohibió encuentros sociales durante 30 días a Bolsonaro tras comprobar una violación de medidas cautelares. Solo se permiten visitas de personal médico y defensores legales.

La sanción se produjo después de que Bolsonaro difundiera una carta política, lo que constituyó una infracción a las restricciones judiciales que ya pesaban sobre él. La nueva medida también le prohíbe comunicarse a través de redes sociales.
El juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, endureció severamente el régimen de reclusión domiciliaria de Jair Bolsonaro, de 71 años, quien cumple una condena de 27 años de prisión por liderar una trama golpista en 2022 contra la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva. La nueva sanción prohíbe cualquier visita social al exmandatario durante 30 días, permitiendo únicamente el acceso a personal médico, fisioterapeutas y sus abogados defensores. La penalización fue motivada porque Bolsonaro violó una medida cautelar que le impedía comunicarse por redes sociales. Su hijo Flávio leyó públicamente una carta de puño y letra de su padre en la que llamaba a "dejar de lado las diferencias" de cara a la contienda electoral. Previamente, el magistrado ya había ordenado suspender los encuentros entre Flávio Bolsonaro y su progenitor por 90 días para evitar interferencias en la campaña. La ofensiva del Tribunal Supremo no se limitó a restringir encuentros personales a corto plazo. Extendió un blindaje legal sobre el detenido al prohibirle de forma taxativa recibir visitas con "finalidad político-electoral" y difundir manifiestos políticos por cualquier vía, directa o indirectamente, hasta que concluyan los comicios generales de octubre. Así, el bloqueo judicial impide que el presidente argentino Javier Milei visite a Bolsonaro durante este período.
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