El excongresista Alberto de Belaunde ha lanzado su primer libro de ficción, Todo queda en familia (Pesopluma), una colección de 13 cuentos que apuesta por la historia como eje central. Aunque la obra exhibe la inseguridad narrativa típica de las publicaciones iniciales, sus relatos entretienen desde el humor, la tragedia cotidiana y el cuestionamiento existencial.

Alberto de Belaunde. Foto: Difusión. Foto del autor

En diálogo con La República, el autor explicó cómo nació esta publicación. “Detrás de todo gran lector hay un escritor clandestino que se anima a grabatear algunas cosas, a tener algunos cuadernos, pero no se anima a dar el siguiente paso, que es un poco como salir a la luz pública”, señaló. De Belaunde confesó que la lectura lo ha acompañado toda su vida y que veía la escritura como una actividad extra, un pasatiempo que incluso lo llevó a dictar talleres.

El punto de inflexión llegó durante la pandemia. “Llevé un taller virtual con Katya Adaui. Ahí reflexioné sobre la posibilidad de escribir más y con el objetivo de publicar. La pandemia fue una etapa dura para todos, pero a mí, como imagino a mucha gente también en otros temas, me permitió ver de otra manera la escritura”, recordó.

En cuanto a la construcción de sus personajes, el excongresista destacó una fragilidad que no es un defecto narrativo, sino un estado previo para enfrentarse al asombro. Esto se aprecia en cuentos como “Acto de magia” y “La mudanza”, donde esa vulnerabilidad se convierte en el motor de las historias. “A veces la literatura peruana contemporánea se queda solo en el lenguaje, en el artificio y se olvida de la historia”, reflexionó el autor.

“Para mí el lenguaje es un instrumento para contar una historia. Eso lo tenía muy claro desde el momento en que empecé a desarrollar mi propuesta”, señala Alberto de Belaunde. El escritor, que también fue congresista, critica que “a veces la literatura peruana contemporánea se queda solo en el lenguaje, en el artificio y se olvida de la historia”. Por eso se define como “un escritor de historias, no de lenguaje”. Su vinculación con la literatura siempre ha estado por ese lado.

En esa línea, el autor reconoce que ya tenía claro cómo iba a escribir. Y al ser consultado sobre la fragilidad de sus personajes, aclara que no se refiere a debilidad. “Hay personajes que logran salir de la fragilidad permanente y la enfrentan como en el cuento ‘La reina del Atlantis’, que es un cuento sobre mujeres trans en el centro de Lima, que no dejan de soñar o imaginar algo mejor en medio de situaciones muy difíciles”, explica. Se dio cuenta de esa fragilidad cuando el libro ya estaba publicado, y considera que es una manera de acercarse al asombro y a un nuevo descubrimiento de las cosas.

El estilo de los cuentos es claro y está en función del argumento, algo que el autor subraya en un contexto donde, según dice, ya se leen muchos libros sin historias. Sobre su ingreso al mundo literario siendo una persona conocida y proveniente de otra rama, el escritor reflexiona acerca de los prejuicios que existen en ese ámbito.

"Todo queda en familia". Imagen: Difusión.

"Todo queda en familia". Imagen: Difusión.

-En los cuentos hay muchos detalles no dichos, silencios que dicen mucho por contradictorio que parezca. La ambigüedad y el silencio son terrenos muy fértiles para enriquecer tu historia. Uno tiene que confiar en el lector y confiar además en que finalmente la historia va a cobrar una vida propia y que tal vez muchos entiendan lo que tú querías transmitir, pero que también hay una ambigüedad que a veces permite que haya más de una interpretación y eso también tiene un valor y una riqueza. -La tentación al resaltador, asegurarse que el lector entienda lo que quieres decir. Cuando se empieza a escribir se cae en lo explícito. Es muy común en autores jóvenes. La madurez de un escritor se da en la sugerencia, no en lo explícito. Aquí hay cuentos fuertes, como “El hermano Rolf”. -Ha sido un cambio de registro de lo que solías escribir. Por supuesto. Ha sido un cambio porque durante mucho tiempo escribí columnas de opinión y como abogado también escribía mucho, en ambos casos tenía que ser lo más claro posible. En la literatura apuesto por la claridad, pero con más matices, mas capas narrativas. En un relato, tiene mucho más valor que el lector descubra que el personaje es un infeliz a que un narrador le diga que el personaje es un infeliz. Cuando uno descubre la emoción del otro o la intuye, me parece que es mucho más fácil que se genere una empatía o una cercanía a ese personaje a que si simplemente te enuncian lo que ese personaje siente o está pasando. -Creo que el haber publicado con Pesopluma, que es una editorial que cuida mucho su catálogo, quizá me pudo ayudar a enfrentar prejuicios que pueden haber existido. Me he sentido en un espacio abierto en el cual me he sentido muy cómodo.

El autor se alegra de que se reconozca la universalidad de su obra: “Este es un libro con muchos peruanismos”, señala. Durante la Furia del Libro de Chile, varios lectores se sintieron identificados con las experiencias de sus personajes, más allá de no entender algunas palabras propias del habla limeña. “Es un libro en el que creo que he dicho todo lo que quería decir”, agrega. La publicación ya está disponible en librerías y plataformas a un precio de 55 soles.

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