El penal de máxima seguridad Ancón I, donde están recluidos los internos de mayor peligrosidad del país, enfrenta serias deficiencias en sus sistemas de control y vigilancia. Una inspección de la Contraloría General, realizada entre el 22 y el 26 de junio, detectó equipos de inspección inoperativos, fallas en el circuito cerrado de televisión e iluminación deficiente en los torreones, condiciones que comprometen la seguridad del establecimiento.
El Informe de Visita de Control N.° 006-2026-OCI/0316-SVC advierte que estas fallas dificultan el control del ingreso de personas y paquetes, y limitan la detección oportuna de fugas, actos ilícitos e ingresos no autorizados. Durante la inspección, la comisión verificó que los equipos Body Scan y el sistema de rayos X para paquetes grandes permanecen inoperativos. Además, uno de los monitores de rayos X destinado a la revisión de paquetes pequeños presenta fallas en la reproducción de imágenes.
Según el informe, estas deficiencias incrementan el riesgo de que objetos, sustancias o materiales prohibidos ingresen al penal sin ser detectados. La vigilancia nocturna también se ve afectada por una iluminación deficiente en los torreones, lo que aumenta la vulnerabilidad del recinto ante posibles incidentes. La Contraloría ya había advertido previamente sobre la sobrepoblación y la falta de vigilancia en el penal, y este nuevo reporte confirma que los problemas persisten.
Cámaras con fallas y vigilancia limitada
La Contraloría detectó que el sistema de reconocimiento facial del penal Ancón I está inoperativo y que siete cámaras tienen problemas de conexión. A esto se suma que las cámaras de videovigilancia de los pabellones 5, 6, 7, 8, 9 y 10 no transmiten imágenes en tiempo real, y los servidores de video cuentan con insuficiente capacidad de almacenamiento, lo que dificulta conservar registros audiovisuales para investigaciones administrativas o penales.
La vigilancia nocturna también presenta serias fallas. De los ocho reflectores tipo Busca personas instalados en los torreones, solo uno funciona. Durante la visita, el equipo de control verificó además que tres torreones no tenían personal asignado.
Sobrepoblación agrava el riesgo
El informe advierte que estas condiciones reducen la capacidad de respuesta del personal penitenciario y afectan la seguridad perimetral del penal. La situación se agrava por la sobrepoblación: Ancón I alberga aproximadamente 2.709 internos, pese a que su capacidad máxima es de 1.620.
La inspección identificó otros problemas en la infraestructura. Desde la parte exterior de los pabellones se observaron ventanas metálicas con mallas y barras en avanzado estado de corrosión, una condición que podría facilitar su manipulación por parte de los internos. Además, el área de pasarela del techo carece de cámaras de videovigilancia.
Tras la visita de control, la Contraloría comunicó los resultados al presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) para que adopte las medidas correctivas correspondientes.
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