Yo nunca pensé que por coger heces de palomas iba a perder mi dedo“. Cinco años después de contraer criptococosis, una infección causada por un hongo presente en los excrementos de estas aves, Verónica Marzano convive con las secuelas de la enfermedad y pide apoyo para conseguir una prótesis que le permita volver a caminar con mayor normalidad. Su historia comenzó en Villa María del Triunfo, donde durante años decenas de palomas llegaban al techo y a los alrededores de su vivienda.

Sin saber el riesgo al que estaba expuesta, la mujer limpiaba constantemente los excrementos acumulados utilizando únicamente sus manos. “Mi situación ahora es que yo he perdido un dedo por tocar las heces de la paloma. Habían muchas palomas en mi casa y yo limpiaba las heces con mi mano, sin usar guantes. Han vivido años ahí las palomas y yo no sabía que las heces tenían este hongo“, contó durante una entrevista con el programa Arriba mi gente.

Las aves comenzaron a llegar poco a poco hasta instalarse de manera permanente. “Empezaron a venir como cinco, luego diez, luego veinte, luego treinta y luego un montón, y ya no se iban. No había forma de que se vayan“, relató. Los primeros síntomas aparecieron con fiebre, escalofríos y fuertes dolores, pero lo que más recuerda Verónica es la intensa picazón que se extendió por su cuerpo. “Picaba horrible la piel, era insoportable la picadura y luego me brotó como la varicela... era una picazón intensa, insoportable“, recordó. La enfermedad tardó años en ser identificada, y hoy la madre peruana recuerda el largo camino que recorrió hasta conocer el diagnóstico.

Captan a Clímaco Basombrío, ‘El loco del Martillo’, en libertad y sobreviviente exige justicia | VIDEO ¡Horrendo crimen! La descuartizó cuando ella decidió dejarlo, ocultó el crimen cinco meses y terminó confesándolo Con el paso de los meses, las heridas en uno de sus pies se volvieron cada vez más profundas. Mientras la enfermedad avanzaba, ella seguía recorriendo hospitales sin obtener una respuesta. “Como más de tres años”, respondió cuando le preguntaron cuánto tiempo estuvo sometida a exámenes, tratamientos y análisis sin un diagnóstico definitivo. La clave llegó cuando una muestra de una lesión fue enviada a un laboratorio especializado. “Me llamó: ‘Señora, venga de emergencia. Lo que tiene usted es demasiado peligroso. Le ha entrado el hongo cryptococo de las heces de las palomas. ¿Usted cría palomas?’ Ese rato yo me acordé de las palomas en mi casa. Para mí fue una sorpresa”, recordó. La infección terminó afectando su pie izquierdo hasta obligar a los médicos a amputarle un dedo. Hace apenas un mes fue sometida a una nueva intervención quirúrgica y todavía enfrenta dificultades para desplazarse. “Estoy triste, mal. Estoy recién asimilando todo. He perdido mi dedito por la enfermedad de la paloma. No puedo pisar, no puedo caminar. Recién tengo un mes de operada... el doctor me ha dicho que tengo que mandarme a hacer unas plantillas o una prótesis”, manifestó. Antes de enfermar, Verónica trabajaba vendiendo comida para sacar adelante a sus dos hijos. Ahora asegura que su prioridad es recuperar parte de la movilidad para retomar sus actividades. “Yo pensé que iba a quedar bien después de la operación, pero no es mi vida normal”, dijo. Su pedido es concreto y nace de una experiencia que nunca imaginó vivir. La criptococosis, una infección provocada por el hongo *Cryptococcus neoformans*, puede desarrollarse en suelos contaminados con heces secas de palomas. Las personas se exponen al inhalar las esporas que quedan suspendidas en el aire. Esta enfermedad afecta principalmente los pulmones y, en algunos casos, puede comprometer el sistema nervioso central, por lo que su diagnóstico requiere estudios específicos. “Yo nunca de verdad pensé perder un dedo por unas heces de paloma. Tal vez por un accidente, pero no por coger heces de palomas. Si me pueden ayudar con una prótesis, yo estaría muy agradecida”, expresó la madre, quien ahora pide una prótesis tras la dramática pérdida de un dedo por limpiar estos desechos.

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