El Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la alerta de El Niño Costero y proyecta que el evento se prolongará, como mínimo, hasta abril de 2027. Aunque el escenario más probable es que conserve una magnitud fuerte, la entidad no descarta que alcance una condición extraordinaria hacia finales de 2026. En paralelo, el Niño Global podría extenderse hasta el mismo abril de 2027 y alcanzar una intensidad muy fuerte entre noviembre y diciembre de este año.
Luis Vásquez, vocero del ENFEN, explicó que ambos fenómenos tienen características distintas: mientras el Niño Costero responde al calentamiento del mar frente a la costa peruana, el Niño global se vincula con el Pacífico central. Sin embargo, advirtió que "ambos repercuten en el Perú y se esperaría que haya un acoplamiento entre los dos", lo que podría potenciar sus efectos.
Mientras las entidades científicas prevén que El Niño se fortalecerá en los próximos meses, gran parte de la costa norte se prepara para enfrentar la temporada de lluvias sin las obras de prevención que debían reducir el riesgo de inundaciones. En Piura, Lambayeque y La Libertad persisten defensas ribereñas inconclusas, proyectos paralizados, cauces vulnerables y poblaciones que aún recuerdan los daños de los eventos de 2017, 2023 y 2025.
Especialistas advierten que ya no hay tiempo para ejecutar infraestructura definitiva en la costa norte. Las autoridades deberán concentrarse en limpiezas, drenajes y acciones temporales para mitigar el impacto de lluvias potencialmente más intensas. En Lambayeque, por ejemplo, el proyecto de defensas ribereñas del río La Leche, anunciado por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), permanece sin ejecutarse por falta de presupuesto, pese al riesgo que representa para miles de familias.
La directora de Meteorología del Senamhi, Grinia Ávalos, advirtió que el calentamiento del Pacífico continuará durante los próximos meses y se extendería hasta inicios del otoño de 2027, una condición que, según el especialista, favorecería lluvias por encima de lo normal en la costa norte, mientras que otras zonas del país podrían experimentar un comportamiento distinto. Este panorama, explicó Ávalos, podría propiciar episodios de mayor intensidad durante la temporada lluviosa. Casi una década después del Niño Costero de 2017, la exministra de Vivienda Hania Pérez de Cuéllar señaló que la persistencia de obras de protección pendientes revela un problema estructural: la falta de prioridad que el Estado ha otorgado a la prevención. Afirmó que postergar estas inversiones no solo incrementa el riesgo para la población, sino que también genera mayores pérdidas económicas cuando ocurre una emergencia. En esa línea, cuestionó que la demora se atribuya únicamente al presupuesto y consideró que el principal obstáculo es la falta de decisión política. “No es una falta de presupuesto (...). Yo creo que es falta de interés político”, sostuvo. En Lambayeque, más de seis mil habitantes de Íllimo y Pacora observan con preocupación el río La Leche. Las defensas ribereñas previstas para reducir el riesgo de desbordes siguen sin construirse, pese a que el expediente técnico ya está concluido. El alcalde de Íllimo, Juan Pablo Santamaría, recordó que las obras debían iniciar a finales de 2024, pero nunca recibieron financiamiento. “Si se hubieran hecho estas defensas, estaríamos un poco más seguros”, lamentó. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) confirmó que el proyecto para intervenir 44 kilómetros del río permanece paralizado por falta de presupuesto y requiere una inversión superior a los S/ 2.000 millones. En La Libertad, la situación se repite. Los vecinos del sector Mampuesto, en El Porvenir, continúan esperando los muros de contención prometidos tras el desborde de la quebrada San Ildefonso en 2025, que afectó cerca de 600 viviendas.
Trujillo. Muros de concreto buscan reducir el impacto de quebradas ante nuevas lluvias en Wichanzao, La Esperanza. Foto: Sergio Verde/La República.
En El Porvenir, el alcalde Juan Carranza afirmó que la municipalidad elaboró el expediente técnico, pero el Gobierno Regional de La Libertad descartó construir los muros al considerar suficiente la canalización de la quebrada. Ante esa falta de obras, vecinos como los del Comité de Damnificados optaron por autofinanciarse. "Algunos han gastado cerca de 4 mil soles para proteger sus viviendas y sus pertenencias", señaló su presidente, Reilzo Villacorta. La Contraloría reveló que, al 1 de julio, el Gobierno Regional solo ejecutó el 15,7% del presupuesto para reducir riesgos por desastres en la región. Pese a la inminente llegada de El Niño, el GORE de La Libertad, junto a cinco municipalidades provinciales y 31 distritales, no supera el 50% de ejecución.
En Piura, la preocupación se centra en el río que desbordó gran parte de la zona durante El Niño Costero de 2017. Nueve años después, el cauce sigue afectado por sedimentos y vegetación, lo que redujo su capacidad para conducir grandes volúmenes de agua. El decano del Colegio de Ingenieros de Piura, Manuel Asmat, advirtió que, en las condiciones actuales, el río soportaría poco más de 2.000 metros cúbicos por segundo, muy por debajo de los más de 3.800 metros cúbicos por segundo registrados en la inundación de 2017. La Contraloría identificó 74 puntos críticos que requieren limpieza urgente en ríos y quebradas. El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) señala 27 distritos con riesgo muy alto de inundación y otros 22 con riesgo alto, situación que compromete a más de un millón de personas.
Pese a inminente llegada de El Niño, GORE de La Libertad junto a cinco municipalidades provinciales y 31 distritales no superan el 50 % de ejecución
Tiempo agotado
María Gallo, vocera del Cenepred, sostuvo que el margen para ejecutar proyectos de gran envergadura prácticamente desapareció y que las autoridades deben concentrarse en medidas inmediatas para reducir el riesgo antes del inicio de las lluvias.
El representante de la ANIN, Miguel Yamasaki, coincide con ese diagnóstico y reconoció que ya no existe tiempo suficiente para ejecutar infraestructura definitiva. “Hacer obras de inversión faltando 4 meses es imposible; solo nos queda limpiar los puntos más críticos del río Piura”, señaló. Ante el corto margen disponible, Pérez de Cuéllar advirtió que las autoridades deben concentrarse en iniciar las herramientas existentes, como maquinaria adquirida para emergencias, sistemas de drenaje y trabajos de limpieza que permitan reducir los impactos.
Los especialistas coinciden en que, aunque los pronósticos climáticos todavía pueden modificarse en los próximos meses, el mayor riesgo llegará con el inicio de la temporada de lluvias, cuando el calentamiento del océano incremente la disponibilidad de humedad y favorezca precipitaciones más intensas. La exministra sostiene que la respuesta inmediata debe ir acompañada de un cambio en la forma en que el país enfrenta estos eventos: para ella, la prevención no puede activarse únicamente cuando ocurre una emergencia, sino que debe mantenerse como una política permanente.
Mientras las entidades técnicas actualizan sus escenarios, el norte vuelve a prepararse para El Niño con una deuda pendiente: obras que no llegaron a ejecutarse, proyectos que permanecen detenidos y poblaciones que enfrentarán nuevas lluvias con parte de las vulnerabilidades que dejaron los últimos eventos aún sin resolver.
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