La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ha actualizado su pronóstico y advierte que el evento climático, originalmente programado hasta marzo de 2027, se extenderá un mes más, hasta abril de ese año. Pero la alerta mayor es que no se descarta que el fenómeno pase de una intensidad fuerte a una "magnitud extraordinaria" hacia fines del presente año.
El ingeniero Luis Vásquez Espinoza, director general de Investigaciones en Oceanografía y Cambio Climático de IMARPE y vocero de ENFEN, explicó en el programa *Enfoque de los Sábados* los posibles escenarios. Según detalló, un "Niño extraordinario" implicaría impactos mucho más severos, especialmente en la zona norte del país. "Los impactos serían mayores, por supuesto. Si hablamos ya del verano, las precipitaciones estarían sobre lo normal, como la consecuencia de que aumentarían los caudales, posiblemente desbordes, deslizamiento de masa o los huaicos, principalmente en la zona norte", sostuvo.
Vásquez Espinoza también advirtió sobre los efectos en otras regiones: "Si hablamos un poco de línea global también tendríamos un déficit hídrico, principalmente en la sierra sur, el altiplano y un poco en la Amazonía". Esto significa que mientras el norte enfrentaría lluvias extremas, el sur y la sierra sufrirían escasez de agua.
Otro de los efectos clave del evento climático será la migración de la anchoveta, uno de los peces más importantes del ecosistema marino peruano. Al ser una especie de aguas frías, el calentamiento del mar en las costas peruanas la obligará a desplazarse hacia el sur. "Esta especie, al percibir el calentamiento del océano, lo que hace en primer lugar es que se acerca a la costa, la anchoveta sigue profundizando y está migrando hacia el sur", explicó el vocero. En paralelo, otras especies asociadas a aguas cálidas aparecerán como "piezas de oportunidad", entre ellas los túnidos (atunes), el atún de aleta amarilla, el perico y el bonito, según informó.
El ENFEN, que en su último informe ya había alertado sobre la posible "magnitud extraordinaria", mantiene la vigilancia sobre la evolución del fenómeno que podría intensificarse en los próximos meses.
Vásquez Espinoza precisó que el fenómeno natural está generando un invierno caliente, condición que provocará que “la sensación térmica que vamos a sentir es sobre lo normal en la zona continental”. El director de IMARPE señaló que los volúmenes de precipitaciones no resultan preocupantes durante esta época, pero sí a fines de la primavera e inicios del verano, cuando comienza la temporada de lluvias. “Ahí podríamos tener algunos problemas como exceso de precipitación, desborde ríos y deslizamientos de masa, esto quizá para febrero y marzo del próximo año”, advirtió.
De acuerdo con el especialista, los mayores riesgos se concentrarían hacia los primeros meses del próximo año, con posibles excesos de lluvia, desbordes de ríos y deslizamientos de tierra. El invierno caliente actual, explicó, es una manifestación directa de las condiciones cálidas asociadas al evento climático, lo que eleva la sensación térmica por encima de los valores habituales en la zona continental.
Hacia fines de 2026, el ENFEN no descarta un Niño Costero de "magnitud extraordinaria" y mantiene la alerta sobre el fenómeno. La advertencia, que no descarta esa posibilidad, se suma a la preocupación por los efectos que podría tener en el país.
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