Un golpe al periodismo extranjero
El Comité para la Protección de los Periodistas calificó la medida como “el comportamiento de una democracia en retroceso, no la vanguardia internacional de la libertad de expresión”. La norma modifica drásticamente las estancias de los trabajadores de prensa con visado I, que solían otorgarse por periodos de tres o cinco años, y las recorta a un máximo de 240 días con opción a prórrogas. Para los periodistas con pasaporte de China —excluyendo Hong Kong y Macao—, el permiso de permanencia se reduce a un tope de 90 días. El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, calificó la disposición de “discriminatoria” y advirtió que su país “se reserva el derecho a tomar contramedidas recíprocas” contra los medios norteamericanos.
La justificación oficial del DHS descansa sobre el incremento masivo de flujos registrados: solo en 2024 se concedieron 1,8 millones de visados a estudiantes —un 11% más que el año anterior—, 500.000 para intercambio y 37.300 para periodistas. Según la agencia, estos volúmenes “plantean un desafío” para supervisar adecuadamente a las personas dentro de sus fronteras. Tras la conclusión del programa, el margen de preparación para la salida se reduce de los 60 días actuales a tan solo 30 días, lo que ha encendido las alarmas en el sector de la educación superior.
No obstante, las principales organizaciones académicas del país manifestaron un enérgico rechazo. Zuzana Wootson, subdirectora de política federal de la Alianza de Rectores sobre Educación Superior e Inmigración, declaró a la agencia Associated Press que la medida es “innecesaria y redundante”, dado que los estudiantes internacionales son de las poblaciones de no inmigrantes más vigiladas.
Por su parte, Fanta Aw, directora ejecutiva de la Association of International Educators, señaló que la medida incrementará la incertidumbre y la burocracia. El American Council on Education advirtió que tendrá un “impacto devastador” en la economía nacional y en la capacidad de las universidades para atraer talento global. En paralelo, el diario ‘Wall Street Journal’ informó que el Gobierno federal evalúa exigir una fianza de 100.000 dólares en los consulados para acceder a la Green Card desde el extranjero. Ese monto solo se reembolsaría cuando los solicitantes obtengan la ciudadanía estadounidense, un proceso que suele demorar años. Sin embargo, estas determinaciones financieras ya enfrentan una fuerte oposición judicial. El juez federal Leo Sorokin, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Boston, aceptó una demanda de 20 estados y anuló una cuota idéntica de 100.000 dólares que se había fijado para los visados de trabajo calificado H-1B. El magistrado argumentó que la Administración se extralimitó en sus facultades y violó la Ley de Procedimiento Administrativo.
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