A poco más de una semana del inicio de funciones del próximo Congreso Bicameral —que estará conformado por 130 diputados y 60 senadores—, las negociaciones entre las fuerzas políticas se han intensificado y han dado un giro inesperado. Según fuentes de Correo, el Partido Cívico Obras ha pasado a ser el foco de atención para que la alianza de derecha integrada por Fuerza Popular y Renovación Popular pueda asegurarse las presidencias de ambas cámaras, desplazando al Partido del Bueno Gobierno que inicialmente se proyectaba como el actor clave.
Dos factores explican este viraje en la estrategia negociadora. Por un lado, la negativa de Jorge Nieto a sumarse a un bloque afín al régimen. Por otro, la profunda falta de cohesión política y programática dentro de Obras, donde el liderazgo de Ricardo Belmont se encuentra "totalmente resquebrajado", según las mismas fuentes. Esta situación ha generado disidencias internas que, desde hace aproximadamente dos semanas, son fáciles de identificar y han abierto la puerta a tratativas que podrían concretarse en los votos necesarios para que Norma Yarrow presida la Cámara de Diputados y Miki Torres la Cámara de Senadores.
El contexto actual contrasta con el escenario del 5 de julio, cuando el excandidato presidencial Roberto Sánchez —quien perdió la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori— anunció en Facebook la formación de una “coalición parlamentaria” entre Juntos por el Perú (46 congresistas), Ahora Nación (14) y Obras (19). Dicha publicación incluía una fotografía de Sánchez junto a Alfonso López-Chau y Ricardo Belmont, líderes de las otras dos agrupaciones. Hoy, sin embargo, las reuniones extraoficiales que se vienen desarrollando desde hace un par de semanas involucran principalmente a legisladores disidentes de Obras, aunque también a algunos de Juntos por el Perú y Ahora Nación, lo que refleja un mapa político en plena reconfiguración.
El partido Obras sería el eslabón clave para definir la distribución del poder en el futuro Congreso Bicameral. Sus 20 legisladores —quince diputados y cinco senadores— jugarían un rol trascendental en el nuevo Parlamento, según fuentes consultadas. “En estas conversaciones extraoficiales, con congresistas de ‘oposición’, también se estaría hablando del próximo presupuesto del país de cara al 2027”, indicaron las fuentes.
El objetivo es que Fuerza Popular (FP) presida la Cámara de Senadores y Renovación Popular (RP) dirija la Cámara de Diputados. De ser el caso, la primera legislatura del Congreso Bicameral también tendría a FP al frente de la Mesa Directiva del Congreso, una instancia general distinta a las mesas directivas de cada cámara. Una prevalecerá sobre la otra en forma alternada: o será la mesa directiva de Senadores o la de Diputados la que controle el parlamento en un determinado año. FP aspira a tener ese control en su primer año de gestión gubernamental.
¿Por qué Obras se muestra tan proclive a la dispersión? El amplio historial de afiliaciones políticas que muestran sus integrantes, registrado ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), es un indicio contundente de su potencial inclinación al transfuguismo. Si bien 15 de los 19 legisladores electos de ambas cámaras están afiliados actualmente a la agrupación, la totalidad se fragmenta en pequeños grupos según su paso por diversos partidos políticos, algunos vigentes y otros ya extintos, que no necesariamente comparten los mismos lineamientos.
Por ejemplo, cinco legisladores formaron parte de las filas de Unión por el Perú, cuya última representación parlamentaria se registró en el periodo 2020-2021 tras una alianza con el Frente Patriótico de Antauro Humala, el “etnocacerista” que purgó más de 17 años de prisión por el homicidio de cuatro policías (caso Andahuaylazo).
En la lista de congresistas electos también figuran cuatro exafiliados al Partido Nacionalista Peruano, tres a Perú Posible, dos a Alianza para el Progreso, dos a Perú Libre, dos a Perú Moderno, y dos provienen de los movimientos regionales Trabajo más Trabajo y el Proyecto Político AQUÍ. Otros diputados pasaron por Renovación Popular, Somos Perú y Contigo (vinculado a PPK). Los casos de Arturo Padilla, Dina Hancco y José Yataco son particulares, pues acumulan el mayor número de afiliaciones políticas: Padilla pasó por cinco organizaciones, mientras que sus pares por cuatro cada uno. Hancco y Yataco coinciden en su paso por el Partido Nacionalista Peruano. El Partido Cívico Obras, cuyo rostro visible es Belmont Cassinelli, fue en contra de su propio plan de gobierno al asumir una “coalición parlamentaria” con Juntos por el Perú (JP). Mientras JP plantea que “el Estado debe recuperar su rol conductor del desarrollo económico”, Obras buscaría un “Estado de economía de mercado abierta, respetuosos de los Tratados Internacionales de Libre Comercio – TLC, con normas amigables a la inversión interna y externa”. Desde JP también se propone “impulsar un nuevo modelo de desarrollo que supere el neoliberalismo”, mientras que Obras postula “una economía social de mercado con rostro humano”.
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