El mercado de factoring en Perú cerró el año pasado en S/ 52,000 millones, con más de 2 millones de facturas negociadas. Hasta mayo de este año, el acumulado anual ya superó los S/ 21,000 millones y las 900,000 facturas, según destacó el ministro de la Producción, César Quispe, durante la mesa “Diez años de factoring: la agenda pendiente del financiamiento mype”, organizada por Gestión y Cavali en el marco de un nuevo encuentro de Diálogos.
El factoring es un mecanismo mediante el cual una empresa —principalmente una mype— obtiene liquidez inmediata al ceder el derecho de cobro de una factura emitida a un comprador, a un banco o firma especializada que aplica un descuento. Por ejemplo, si la venta fue por S/ 10,000, la mype puede recibir S/ 9,500; luego, la entidad financiera cobra el documento al comprador. Quispe resaltó que, gracias a este instrumento, las mypes sin historial crediticio que son proveedoras de grandes firmas pueden acceder a un primer financiamiento al negociar sus facturas.
Pese a su alto crecimiento —el ministro estima que el factoring “siga creciendo 15% o 20% más al cierre del 2026”—, el instrumento aún no es masivo. Al cierre del primer trimestre, solo 62,736 empresas habían negociado alguna vez sus facturas (según Cavali), en un país donde existen más de 2.4 millones de mypes, de acuerdo con Produce.
Francisco Paz, gerente de factoring de Macrocapitales, señaló que el gran problema para expandir este mecanismo es la falta de información. “Hay muy poca información en general como para poder evaluar y tomar decisiones. Si me traen una factura de una empresa grande pública que cotiza en la bolsa, perfecto, no hay problema, están todos los datos. Pero si es privada y si es una empresa más pequeña, ¿de dónde obtengo información? ¿Cómo sé cuál es su comportamiento de pago o sus resultados financieros?”, explicó.
Óscar Orcón, director de la Dirección General de Mercados Financieros y Previsional Privado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), coincidió con Paz y adelantó que vienen trabajando en una solución. “Estamos trabajando con Cofide y, a través del Fondo Crecer (programa administrado por esta entidad que respalda préstamos otorgados por empresas del sistema financiero a mipymes), todo este ecosistema de garantías que permita tener un centro de información para el sector privado que justamente sirva para mitigar el riesgo (de financiar con sus facturas a empresas más pequeñas), porque no es casualidad de que las grandes empresas puedan tener un mayor acceso a financiamiento y a un menor costo”, indicó el funcionario.
Víctor Sánchez, gerente general de Cavali, confirmó que la entidad posee “mucha información y muy rica”, pero que no puede comercializarla por restricciones regulatorias. “De hecho, en algún momento, como etapa de prueba, de piloto, la pusimos en el mercado. Lamentablemente, por un tema regulatorio no la podemos disponibilizar todavía y ojalá pronto lo podamos hacer”, señaló. En la misma línea, el ministro de la Producción, César Quispe, indicó que Cavali “tiene información buenísima y no la puede aún comercializar, no tiene los permisos, entiendo”.
Para el titular de Produce, uno de los principales retos para expandir el factoring es incorporar al sector público, de modo que se negocien más facturas emitidas por proveedores del Estado. “Hoy el gran reto es con el sector público, que también es un gran comprador. Justo antes de venir a la reunión, estaba revisando las cifras y todavía el factoring del sector público está por alrededor de S/ 5,000 millones anuales (de los S/ 52,000 millones que se negocian en total). Todavía hay mucho por crecer”, afirmó Quispe. El funcionario reconoció que existe una falta de información en los organismos públicos sobre el funcionamiento del factoring, y agregó que “en especial en los gobiernos locales y departamentales hay mucha rotación de personal”.
Sánchez, por su parte, opinó que tanto el MEF como Produce han hecho esfuerzos para definir directrices internas que permitan a cada funcionario aceptar la factura negociable. Sin embargo, advirtió: “existe también de parte de los actores, de los bancos, el temor o la duda de si al financiar un documento (de un proveedor del Estado) se va a tener la oportunidad de pago razonable y certera”.
Orcón, por otro lado, enfatizó la necesidad de seguir difundiendo el producto en provincias, aunque destacó que los montos de las facturas que se negocian se reducen “poco a poco”.
El ministro Quispe también destacó que el factoring es una demostración de cómo “aplicando o dictando normas adecuadas se permite el desarrollo de un mercado”. Recordó que en 2020 se emitió el decreto de urgencia 013, el cual establecía, entre otros puntos, ocho días calendario para que la empresa pagadora diera la conformidad a la factura negociada; de no haber pronunciamiento, se presume la conformidad. Eso, dijo, “fue un gatillador del crecimiento y ha permitido que el factoring represente un 4.4% del PBI”. Añadió que el factoring implica un financiamiento muy barato, en particular para las mypes que no están bancarizadas, cuyos primeros créditos suelen ser con factoring a una tasa muy baja.
Francisco Paz, gerente de factoring de Macrocapitales, identifica cuatro retos clave para impulsar este mecanismo. El primero es que el sector público ingrese con fuerza, ya que en muchas entidades el proceso para tratar una factura no es claro. Como segundo punto, propone que el Estado pase de un rol sancionador a uno más promotor, entendiendo los problemas de las empresas que ingresan al mercado del factoring. Además, señala que el gran corporativo —el pagador— debe destinar al menos una persona dedicada al 100% de su tiempo a procesar las facturas negociadas donde esa compañía es deudora, lo que representa un costo adicional. “Si nosotros queremos bajar la barrera y comprar facturas de empresas más pequeñas, no necesariamente van a poder cubrir esos costos con una persona adicional para ver todos esos procesos”, advierte. El tercer reto es la falta de información para evaluar y tomar decisiones, sobre todo de compañías más pequeñas. El cuarto es el fondeo: se necesita mayor motivación para que grandes fondeadores institucionales extranjeros ingresen al mercado local.
De cara al próximo gobierno, Paz considera que “nos falta crecer en regiones. Creo que eso debería ser un reto para los próximos 10 años”. Hoy el crecimiento del factoring se ha concentrado en Lima y Callao, y luego en Arequipa. No obstante, destaca que el ecosistema del factoring también ha ido en crecimiento, lo que genera competencia, ofertas diversas y diferentes apetitos de riesgo entre bancos y empresas especializadas.
Víctor Sánchez, gerente general de Cavali, sostiene que con distintos mecanismos se puede llegar a las empresas pagadoras de menor tamaño para resolverles la problemática de tener muchas facturas sin saber administrarlas oportunamente o con eficiencia. También menciona cuestiones más estratégicas, como el acceso al financiamiento de proveedores del Estado, que es fundamental. “Yo no diría que el sector público es más riesgoso que el privado (para las empresas que financian las facturas). Pienso que es más una incertidumbre de en qué momento voy a poder cobrar”, explica. Otro tema relevante, agrega, es que ante algún inconveniente se pueda acudir al poder judicial y que allí exista un estándar de tratamiento para los incumplimientos de los pagadores de las facturas negociadas.
De cara al futuro, el MEF ya revisa el mecanismo de cobertura para facturas que funcionó durante la pandemia, según Óscar Orcón, director de la dirección general de mercados financieros y previsional privado del MEF. “El factoring es uno de los instrumentos más resilientes que hemos visto. En la pandemia, su negociación bajó un poco en los meses álgidos y, tras ponerse las coberturas, se recuperó en tres meses”, señaló. Además, destacó que los tickets de las facturas negociadas “se han estado reduciendo paulatinamente, poco a poco. Eso permite la formalización e inclusión financiera”.
Sin embargo, persiste un obstáculo judicial. Víctor Sánchez, gerente general de CAVALI, explicó: “No todos los juzgados definen de la forma como la ley establece el tratamiento de un incumplimiento de la factura negociable. Entonces, hemos presentado propuestas, junto con las asociaciones de factoring, para capacitar a los jueces de la mano con universidades para que hagan un curso. Lamentablemente, no hemos podido materializar esa iniciativa”.
Óscar Orcón
Director de la dirección general de mercados financieros y previsional privado del MEF
Para Orcón, “el factoring es un instrumento sumamente potente porque formaliza una operación y, a su vez, es un medio alternativo de financiamiento al crédito tradicional. Entonces, creo que se está empezando a dinamizar y la tarea pendiente es seguir difundiendo el producto no solamente en Lima, sino en provincias”. En suma, consideró que “este trabajo público-privado que inició hace una década (para impulsar el factoring) y que se mantiene, ha dado resultados para lo más importante: una fuente alternativa de financiamiento para las mypes”.
Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta