Los casos de dengue en Perú aumentan, sumando 34,820 contagios y 36 defunciones hasta la semana 26 de 2025. Los expertos advierten que el fenómeno El Niño podría intensificar la propagación.

Hasta la semana epidemiológica 26, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) del Ministerio de Salud (Minsa) reportó 34.820 casos acumulados de dengue y 36 defunciones a nivel nacional. Esta cifra representa un aumento del 22% en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaban 28.587 contagios. Aunque las muertes descendieron de 48 a 36 (-25%), la curva epidemiológica muestra una tendencia ascendente que se acerca a los niveles del histórico brote de 2024.

Infectólogos alertan que el cambio climático, la pobreza y la expansión del mosquito Aedes aegypti favorecen nuevos brotes. Además, advierten que la llegada del fenómeno El Niño podría intensificar la propagación de la enfermedad en los próximos meses. La curva de casos de este año casi supera la registrada durante el mismo lapso de 2025 y mantiene un ritmo de crecimiento sostenido.

lr.pe

Fenómeno El Niño podría impulsar nuevos brotes

El médico infectólogo Ciro Maguiña explicó a La República que el dengue presenta brotes y rebrotes periódicos, influenciados principalmente por factores climáticos y ambientales. "El dengue no está controlado en el mundo. Hay brotes y rebrotes periódicos en el Perú y otros países. El 2024 tuvimos el peor brote de nuestra historia; en 2025 los casos disminuyeron, pero este año nuevamente se incrementan por las condiciones sanitarias y climáticas", señaló. El especialista advirtió que el eventual desarrollo del fenómeno El Niño podría agravar el escenario, ya que el aumento de temperaturas crea condiciones ideales para la reproducción del mosquito Aedes aegypti. "Cuando ocurren grandes cambios climáticos, como El Niño, el dengue tiende a incrementarse porque las condiciones se vuelven más favorables para el mosquito transmisor", indicó. En la misma línea, la infectóloga Leslie Soto detalló que las altas temperaturas aceleran el ciclo reproductivo del vector. "Al aumentar la temperatura, el tiempo entre que el mosquito pone el huevo y llega a la etapa adulta se acorta. Eso hace que haya más zancudos en menos tiempo y, por tanto, una mayor posibilidad de incremento de casos", explicó. Maguiña también precisó que las zonas históricamente más afectadas son la Amazonía y la costa norte del país, donde confluyen factores como pobreza, dificultades de saneamiento y condiciones climáticas favorables para el mosquito.

lr.pe

Vacunas ayudan, pero no frenan los brotes

Maguiña explicó que la vacuna contra el dengue disponible en el país reduce las formas graves de la enfermedad, pero no evita la circulación del virus ni detiene los brotes. Por ello, señaló que una de las estrategias más prometedoras es la liberación de mosquitos infectados con la bacteria Wolbachia, tecnología que ya ha dado resultados en Brasil, Colombia e Indonesia y que recién empezó a aplicarse en Lima Norte. Soto coincidió en que esta medida es una alternativa importante, aunque su éxito dependerá de la participación ciudadana y de una coordinación adecuada entre autoridades y vecinos durante las fumigaciones.

Especialistas piden reforzar prevención y educación

Ambos infectólogos coincidieron en que el control del dengue no depende solo de acciones sanitarias, sino también de factores sociales como el acceso al agua, el manejo de residuos y la participación comunitaria. "Loreto, Madre de Dios, Ucayali, así como la costa norte desde Áncash hasta Tumbes, continúan siendo los principales focos. Lima también se ha convertido en un nuevo foco desde hace algunos años", precisó Maguiña. Asimismo, recordó que el cambio climático ha permitido que el dengue se expanda a zonas donde antes no era frecuente, incluso fuera del Perú.

Maguiña sostuvo que el mundo aún no ha logrado controlar de forma efectiva esta enfermedad y planteó la necesidad de incorporar un enfoque social y antropológico en las estrategias de prevención. “Necesitamos que la población participe activamente. No basta con fumigar o eliminar criaderos; hace falta mucha educación y compromiso comunitario”, afirmó. Soto, por su parte, recordó que, además de eliminar recipientes con agua estancada, es clave retirar objetos inservibles que acumulen lluvia, usar repelente, ropa de manga larga y mosquiteros, sobre todo cuando alguien presenta fiebre por dengue, para evitar que otros mosquitos continúen transmitiendo la enfermedad. La especialista también exhortó a la población de las zonas donde ya se aplica la vacuna contra el dengue a completar su inmunización, ya que reduce significativamente el riesgo de desarrollar cuadros graves que requieran hospitalización o cuidados intensivos.

Leer artículo completo en larepublica.pe →