La escalada bélica entre Estados Unidos e Irán entró en su sexta noche consecutiva de bombardeos. Washington concentró sus ataques en el sur y sureste de Irán, donde destruyó cinco puentes, la estación de tren de Bandar Khamir y el aeropuerto de Iranshahr. La agencia estatal IRNA reportó al menos siete muertos y 20 heridos. Reuters verificó mediante imágenes satelitales y material audiovisual la gravedad de los daños en el puente de Kahurestán.
Teherán respondió de inmediato con un contraataque masivo de drones y misiles contra posiciones estadounidenses y países aliados en el Golfo Pérsico. La ofensiva sacudió la región, provocó cortes energéticos, civiles heridos y el colapso casi total del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global. Con esta acción, se reanudaron formalmente las hostilidades abiertas que se arrastran desde el 7 de julio, cuando comenzaron los ataques a barcos en el Golfo.
La respuesta iraní incluye un contraataque masivo con drones y misiles contra posiciones estadounidenses, lo que afecta el comercio y la navegación en el estrecho de Ormuz, tras el inicio de hostilidades abiertas.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) respondió de forma coordinada y expandió el conflicto hacia las bases estadounidenses. Mediante un comunicado, declaró que “como parte de las operaciones de represalia llevadas a cabo anoche, los valientes combatientes de la fuerza aeroespacial de los Guardianes de la Revolución (...) lanzaron un ataque fuerte y por sorpresa contra la base aérea estadounidense de Al Udeid, en Catar, para castigar al agresor y al ejército estadounidense que mata a niños”. La IRGC también reivindicó un ataque contra la base de Al-Tanf, en Siria, descrito como “un ataque sorpresa contra el Centro de Mando de Operaciones Especiales del enemigo en represalia por la sangre de los soldados iraníes mártires en Iranshahr”, y afirmó haber alcanzado con drones de tipo Arash y misiles varios aviones de combate y de abastecimiento estadounidenses estacionados en Jordania, además de atacar radares en Omán e instalaciones en Kuwait.
Pese a ese reporte, el ejército estadounidense afirmó en X haber atacado “decenas de objetivos militares iraníes, como instalaciones de vigilancia costera y defensa aérea, infraestructura logística militar e instalaciones marítimas”, mientras que el presidente Donald Trump advirtió que lanzaría una ofensiva aún mayor para presionar a Teherán a desistir del bloqueo sobre el estrecho de Ormuz. El impacto civil obligó al ministerio iraní de Energía a pedir a la población apagar el aire acondicionado en horas punta “para ayudar a garantizar un suministro eléctrico estable en las provincias del sur, confrontadas actualmente a un calor extremo y a ataques contra las instalaciones de alimentación eléctrica”.
El recrudecimiento del conflicto paralizó el comercio energético global en el estrecho de Ormuz, la principal ruta mundial para el transporte de petróleo y gas, por donde antes de la guerra transitaba una quinta parte del crudo y del gas natural licuado (GNL) mundial. Solo tres buques de carga cruzaron el estrecho el último jueves, la cifra diaria más baja desde mayo, frente a un promedio de 125 embarcaciones antes del conflicto, según datos de tráfico marítimo citados por Reuters. En este escenario, el barril de crudo Brent superó los US$85 este viernes, con un alza cercana al 1% en las primeras operaciones asiáticas, mientras que el WTI avanzó un 1,3% hasta los US$79,95. La agencia de seguridad marítima británica UKMTO informó que un barco fue alcanzado por un "proyectil no identificado" frente a las costas de Omán sin causar víctimas.
En Catar, país mediador en la guerra, el Ministerio del Interior reportó que un menor resultó herido por la caída de escombros tras la interceptación del ataque. Los sistemas antiaéreos de Jordania derribaron tres misiles iraníes sin provocar víctimas. En el Kurdistán iraquí, las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos destruyeron ocho drones en Erbil, en una jornada en la que también murieron ocho rebeldes kurdos iraníes en el norte de Irak en un ataque atribuido a Irán.
Reuters informó que Teherán pidió a sus aliados hutíes en Yemen que estén preparados para cerrar el estrecho Bab el-Mandeb, la ruta petrolera del Mar Rojo, ante la amenaza de que Washington golpee la red eléctrica. Un portavoz del ejército iraní, citado por la televisión estatal, amenazó directamente con ampliar los objetivos: "si los estadounidenses atacan las infraestructuras de la república islámica, entonces todos los lugares de la región se convertirán en objetivos legítimos para Irán". Mientras tanto, Pakistán, país mediador entre los beligerantes, y China llamaron con urgencia a Irán y a Estados Unidos a reanudar las negociaciones, y pidieron una "vuelta a la normalidad en el estrecho de Ormuz". Este paso fue bloqueado nuevamente por Irán el fin de semana pasado, lo que provocó el restablecimiento del bloqueo de los puertos iraníes por parte de Washington.
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