La edición 30 de la Feria Internacional del Libro de Lima se inaugurará en los próximos días, esta vez en el Centro de Exposiciones Jockey, del 22 de julio al 6 de agosto de 2026. Al revisar el programa y los catálogos de las editoriales participantes —tanto grandes como independientes—, el balance resulta positivo: habrá publicaciones atractivas de espectros literario, político, científico e histórico. Sin embargo, hay un género que, pese a mover millones de lectores jóvenes en el mundo y ser un puntal de la industria editorial, no recibe el respeto que merece: la literatura juvenil.

Durante la feria, como es costumbre, se especulará sobre los libros más vendidos y los autores favoritos del público. En el rubro de libros literarios peruanos, los títulos canónigos de Arguedas, Vargas Llosa, Bryce y Vallejo encabezan las ventas, seguidos por obras de autores en actividad como Santiago Roncagliolo, Renato Cisneros, Jaime Bayly, Fernando Ampuero y Alonso Cueto. Esta lista de autores vivos podría ampliarse, y también se pueden armar rankings de títulos de no ficción. Pero, ¿qué pasa con lo que realmente leen los jóvenes?

En la FIL, aunque suene a lugar común, hay público para todo. Y conforme se acercan los días finales, suelen mostrarse listas de los títulos más vendidos. No obstante, por experiencia como exlibrero y lector, debo señalar que muchas de esas listas no reflejan la realidad: el público no participa en su elaboración; son más bien armadas por distribuidores y editores que quieren que su producto luzca lo mejor posible. Esta misma dinámica se repite con publicaciones extranjeras, que no necesariamente son literarias.

La literatura juvenil, mientras tanto, sigue acercando a la lectura a millones de jóvenes en todo el mundo y sostiene buena parte de la industria, pero aún es mirada con prejuicio. La pregunta que flota en el ambiente ferial es si, en esta edición, los organizadores y las listas oficiales le darán el lugar que realmente ocupa en el gusto de los lectores.

La literatura juvenil, especialmente el romance, ha desplazado a los libros de autoayuda como el género más vendido en el Perú, un fenómeno que se acentuó desde la pandemia. Así lo confirmó Luis Felipe Casas, gerente general de Buscalibre Perú, durante una visita al almacén de la librería online internacional. “Los libros de autoayuda aún mantienen un público gigante, pero ese primer lugar ha sido desplazado, en especial desde la pandemia, por los libros juveniles, en especial los de romance”, señaló Casas. Es decir, los libros juveniles están dando la hora y, cómo no, parando la olla.

A pesar de su éxito comercial, la literatura juvenil suele ser mirada con desprecio en las altas esferas del ambiente literario. Su pecado es ser popular entre los jóvenes. La mayoría de sus autores abordan el tópico del amor, y su llegada al formato de libro físico proviene del éxito virtual en plataformas como Wattpad. Ejemplos de este fenómeno son la colombiana Karine Bernal Lobo, que suele llenar los auditorios más exigentes de las ferias, de esos que ni siquiera 80 mil likes garantizan la concurrencia, y el escritor español Blue Jeans, quien el año pasado convocó a miles de personas en su presentación en la FIL.

Consultando a algunos lectores jóvenes sobre su preferencia por la literatura juvenil actual, todos resaltaron la sinceridad narrativa. Los libros juveniles de hoy muestran historias en movimiento; sus personajes siempre están haciendo algo o les pasan cosas. El lenguaje empleado por sus autores suele ser funcional, claro y directo. En sus coordenadas no buscan la epifanía verbal, no andan tras la añorada metáfora que nos permita entender el misterio de la vida; las historias gustan porque están narradas con técnica. Quien escribe no es un experto de esta literatura, pero sí es testigo de su auge. Está formando, bajo sus propias premisas, a una generación de lectores en tiempos en los que se dice que los jóvenes ya solo leen en pantallas o simplemente no leen.

La literatura juvenil, cuyo objetivo claro es entretener, merece el mismo respeto que sus millones de lectores. En mayo pasado, la escritora hispano-argentina Mercedes Ron me sorprendió al presentar su novela Culpa Vuestra: vendió libros en pocas horas y su evento pareció un concierto multitudinario. Muchos de sus seguidores se han vuelto lectores gracias a sus obras, a las que acceden por redes sociales o recomendaciones.

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