La Amazonía peruana se enfrenta a un escenario climático complejo para la temporada 2026-2027, advirtió Sidney Novoa, biólogo y director de Tecnologías para la Conservación Amazónica (ACCA). Durante una entrevista en RPP, el especialista señaló que los cambios en la frecuencia del Fenómeno El Niño Costero generan preocupación por su impacto en la región, que suele recibir menos atención que la costa y la sierra frente a estos eventos.

Según un estudio elaborado por su equipo, estos fenómenos antes ocurrían cada cinco o seis años, pero en los últimos periodos se han registrado con mayor cercanía. Novoa indicó que los eventos ocurridos entre 2023-2024 y el previsto para 2026-2027 muestran una variación en su comportamiento habitual, lo que representa condiciones poco características para la Amazonía.

El biólogo explicó que El Niño Costero no provoca incendios forestales de manera automática, pero sí puede generar condiciones que favorecen su aparición. Entre estos factores mencionó la disminución de lluvias y la acumulación de vegetación seca, que facilitan la propagación del fuego. La reducción de precipitaciones durante periodos prolongados incrementa la vulnerabilidad del bosque, mientras que las actividades agrícolas que utilizan fuego se convierten en un factor de riesgo cuando no existe un adecuado control.

“Los incendios ocurren precisamente como parte de una de las prácticas del uso del fuego. Para la renovación de áreas agrícolas, quema de rastrojos. ¿Qué sucede cuando hay estos años en los que hay una notable reducción de la precipitación? Hay muchos días sin lluvia, que se van acumulando y la biomasa forestal seca se va también acumulando. Cuando se realizan las prácticas y se escapa el fuego, vienen estos grandes problemas”, indicó Novoa.

El director de ACCA, Novoa, señaló que actualmente no existen protocolos suficientemente desarrollados para responder a los incendios forestales y diferenciar aquellos ocasionados por factores urbanos o climáticos. Frente a ello, planteó fortalecer las estrategias de prevención antes de que ocurran nuevas emergencias. Las proyecciones de organismos internacionales de meteorología muestran un panorama distinto al registrado en años anteriores, y las condiciones previstas podrían repetir e incluso superar escenarios de incendios forestales que afectaron al país en temporadas pasadas.

Novoa recordó que los incendios en la Amazonía suelen estar vinculados a prácticas humanas relacionadas con la renovación de cultivos. Por ello, consideró necesario modificar algunas actividades productivas para reducir el uso del fuego como herramienta principal. Como parte de las soluciones, propuso trabajar con las personas que utilizan fuego para actividades agrícolas y promover alternativas que reduzcan los riesgos. También destacó la importancia de combinar cultivos anuales con especies permanentes que permitan disminuir la necesidad de realizar quemas.

Sobre estos cambios en las prácticas agrícolas, Novoa explicó que se requiere una nueva planificación para enfrentar los próximos escenarios climáticos. Su propuesta apunta a reducir progresivamente el uso del fuego y generar sistemas productivos más sostenibles. “Tendrán que pasar una suerte de reestructuración o un nuevo enfoque, así como la importancia de alternar no solamente cultivos anuales, sino también poner algunos perennes que reduzcan el uso del fuego para más adelante”, precisó.

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