Las imágenes de personas intentando bajar apresuradamente por las escaleras durante los recientes sismos registrados en Venezuela reabrieron una duda que también inquieta a miles de familias peruanas que viven en edificios multifamiliar: si ocurre un terremoto de gran magnitud, ¿es mejor intentar evacuar de inmediato o permanecer dentro del departamento?
Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), en la mayoría de los casos, intentar salir mientras el edificio aún se encuentra sacudiéndose representa un riesgo mayor que permanecer dentro de una zona segura previamente identificada. Catherine Palacios, subdirectora de Preparación del Indeci, explica que el primer paso siempre debe ser mantener la calma y activar el plan familiar de emergencia, documento que toda familia debería haber elaborado con anticipación para conocer cómo actuar durante un sismo.
Uno de los principales mitos es creer que siempre hay que correr hacia las escaleras apenas empieza un terremoto. Palacios aclara que la recomendación cambia según el lugar donde se encuentre la persona. Si está en el primer piso y muy cerca de la salida, la evacuación puede realizarse. Sin embargo, desde el segundo piso hacia arriba el protocolo es diferente.
“Muchas veces el movimiento empieza de manera leve y las personas piensan que ya va a pasar. Sin embargo, un sismo fuerte suele comenzar con una primera onda de menor intensidad y luego llega una segunda mucho más violenta. Lo importante es que esa segunda onda ya nos encuentre en una zona segura”, señala la funcionaria.
Según Palacios, cada departamento tiene características estructurales distintas, por lo que recomienda solicitar el plano de la vivienda a la inmobiliaria para identificar técnicamente las áreas más resistentes. Generalmente, estas zonas corresponden a los encuentros entre columnas y vigas, espacios contiguos a la caja de escaleras de concreto o al núcleo del ascensor. En algunos diseños, determinados baños reforzados también pueden cumplir esa función. Además, estos puntos seguros deben estar alejados de ventanas, vidrios, lámparas, adornos u otros objetos que puedan desprenderse durante el movimiento.
“Ya desde el segundo piso pensar en bajar por las escaleras durante el movimiento es muy complicado. La recomendación es permanecer en la zona segura interna y evacuar recién cuando el sismo haya terminado”, afirma. La razón es sencilla: conforme aumenta la intensidad del movimiento, caminar se vuelve cada vez más difícil. De hecho, durante los recientes sismos en Venezuela muchas personas perdieron el equilibrio mientras intentaban salir.
Una vez concluido el sismo, recién debe iniciarse la evacuación utilizando las rutas previamente establecidas y llevando consigo la mochila para emergencias, que idealmente debe permanecer cerca de la puerta de salida. Sin embargo, Palacios recuerda que cuando el terremoto termina, tampoco todo ha pasado: durante la evacuación deben respetarse los llamados cuatro “NO” promovidos por Indeci.
La especialista advierte que “no sabemos cómo ha quedado la estructura del edificio. Regresar inmediatamente puede ser muy peligroso”, por lo que la regla de no regresar es fundamental. Si tras el sismo se aprecian grietas importantes, acero expuesto, deformaciones visibles, rajaduras entre vigas y paredes o fisuras en el piso, recomienda no volver a ingresar hasta que la municipalidad o especialistas realicen una evaluación técnica del inmueble.
Vivir en un edificio multifamiliar implica una responsabilidad compartida. Así como existen juntas de propietarios para administrar el inmueble, la especialista plantea que deberían conformarse comités dedicados exclusivamente a la gestión del riesgo de desastres. Entre las medidas que recomienda figuran realizar simulacros periódicos, identificar colectivamente las rutas de evacuación, aprender el uso de extintores, organizar redes de apoyo para adultos mayores o personas con discapacidad y evitar colocar maceteros u otros objetos pesados en balcones o zonas elevadas que puedan caer durante un sismo.
Considera importante contar con señalización visible de rutas de evacuación, extintores correctamente ubicados, sistemas de alarma y, de ser posible, un pequeño almacén comunitario con artículos básicos para atender una emergencia. El uso de cascos puede representar una protección adicional frente a la caída de objetos livianos durante la evacuación, aunque aclara que no sustituyen la seguridad que brinda una estructura resistente.
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