En las 23 copas mundiales de fútbol disputadas hasta este 2026, las historias curiosas abundan. Aquí recordamos algunas de las más llamativas.
El primer Mundial, en 1930, ya tuvo una anécdota singular: la final entre Uruguay y Argentina enfrentó a dos selecciones que exigieron jugar con su propio balón. La FIFA resolvió el dilema ordenando usar la pelota argentina en el primer tiempo y la uruguaya en el segundo. Uruguay ganó 4-2 y se coronó campeón.
En ese mismo torneo, el árbitro brasileño Almeida Rego pitó el final del partido en el minuto 84, cuando Argentina vencía 1-0 a Francia y los galos presionaban. Ante los airados reclamos, el juez rectificó el error y ordenó jugar los seis minutos restantes, pero el marcador no cambió.
Los goles fantasmas también tienen su lugar. En la final de 1966, el inglés Geoff Hurst remató, la pelota pegó en el travesaño, picó en la línea de gol y salió, pero el árbitro dio el tanto y así Inglaterra campeonó 4-2. Veinte años después, en el Argentina-Inglaterra del Mundial de 1986, Diego Armando Maradona anticipó al arquero inglés Peter Shilton y, en lugar de cabecear, empujó la pelota hacia el arco con su mano izquierda. El réferi convalidó el gol, mientras el 10 celebraba sin remordimientos.
En 1954, el futbolista uruguayo Juan Hohberg marcó un gol al minuto 86 para empatar 2-2 con Hungría. Al celebrar, sufrió un paro cardíaco y se le dio por muerto en la cancha. Médicos lo revivieron, aunque ese partido de semifinales en el tiempo suplementario lo ganó Hungría 4-2.
Las edades también dejaron marcas. Con 17 años y 239 días, el brasileño Edson Arantes do Nascimento, Pelé, anotó un gol en la final de 1958 (Brasil-Suecia 5-2) y es el jugador más joven en ganar un Mundial. En 1982, el arquero italiano Dino Zoff se coronó campeón como el más viejo, con 40 años y 133 días.
En 1950, Brasil, el anfitrión, organizó una gran fiesta con camisetas impresas y una canción para celebrar el título mundial, pero Uruguay le dio la vuelta al partido 2-1 en el histórico ‘Maracanazo’. Dos décadas después, en 1982, se registró la mayor goleada de la historia de los mundiales: Hungría venció a El Salvador por 10 a 1. Más recientemente, en 2002, el turco Hakan Şükür anotó el gol más rápido de la competición, a los 11 segundos del partido contra Corea del Sur. Estos hitos forman parte de las anécdotas más curiosas del fútbol mundial.
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