Aunque es una creencia muy extendida, no se ha demostrado científicamente que el azúcar vuelva hiperactivos a los niños. En realidad, el consumo de este endulzante no aumenta la actividad, la atención ni la hiperactividad en los menores.

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Lo que sí está comprobado es que el exceso de azúcar incrementa el peso, eleva el riesgo de caries dental y, en el caso de las bebidas azucaradas, suelen aportar pocas vitaminas y minerales. A largo plazo, puede provocar problemas metabólicos asociados a la insulina e incluso enfermedades cardiovasculares. Por ello, los especialistas recomiendan priorizar una alimentación equilibrada y limitar el consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados.

Sin embargo, en niños que ya padecen un trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), los signos de alarma sí pueden incrementarse con el azúcar. En estos casos, la alimentación también debe orientarse a evitar los procesados y ultraprocesados, incidiendo en una dieta lo más natural posible y con mucha fibra.

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