La inteligencia artificial (IA) se está democratizando y, según Alba San Martín, miembro de WCD, pronto dejará de ser la principal ventaja competitiva. Lo que realmente diferenciará a las empresas en la próxima década no será la adopción temprana de nuevas tecnologías, sino la capacidad del Directorio para gobernarlas mediante infraestructura moderna, datos confiables, ciberseguridad integrada y una visión estratégica. La tecnología ya no es un tema exclusivo del CIO, sino del gobierno corporativo.
Durante los últimos años, la conversación empresarial ha girado en torno a la IA. Sin embargo, las organizaciones que liderarán el futuro no serán las primeras en implementar lo nuevo, sino aquellas que desarrollen la capacidad de escalar de forma segura, rentable y sostenible. La IA no funciona sobre infraestructura improvisada: requiere redes modernas, datos confiables, ciberseguridad desde el inicio y plataformas preparadas para evolucionar. Además, los directorios enfrentan un nuevo desafío: prepararse para la era poscuántica, cuando muchos mecanismos criptográficos actuales dejarán de ser suficientes.
Para reducir riesgos y generar valor, el Directorio debe formular las preguntas correctas. Entre ellas: ¿la inversión tecnológica responde a una prioridad estratégica del negocio? ¿Fortalece la resiliencia digital o añade nuevos puntos de vulnerabilidad? ¿Se confían los datos y la propiedad intelectual a proveedores con probada reputación internacional y acuerdos de confidencialidad? ¿Se evalúan, además del precio, aspectos como ética, gobierno corporativo, innovación, soberanía digital, prohibiciones internacionales y riesgo geopolítico?
También es clave preguntarse si la solución fortalece la arquitectura o crea otra isla tecnológica, y si tiene limitaciones para integrarse con otras tecnologías o vendors. ¿La ciberseguridad fue contemplada desde el inicio? ¿Se está comprando tecnología solo de manera tradicional o se evalúan modelos como servicios administrados, Enterprise Agreements o Marketplaces? ¿Están claros los KPIs buscados? ¿Se analiza el costo total de propiedad y el servicio, no solo el precio de compra? ¿Los incentivos del área de Compras promueven decisiones sostenibles o únicamente el menor precio de corto plazo? ¿Se elige un proveedor para un proyecto puntual o un socio estratégico tecnológico confiable para los próximos años?
La ventaja competitiva no estará en adoptar primero la IA, sino en construir la infraestructura, la seguridad y la gobernanza para escalarla. Esa responsabilidad comienza en el Directorio.
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