NO ME CANSARÉ DE REPETIR que cada partido es una historia distinta, con su propio planteamiento y sistema. La España de Luis de la Fuente, la del tiki taka, la de los chavales genios, la del ADN Barcelona, será el rival de la Scaloneta en el ‘Metlife’ de Nueva York. Y la neta que más dura veía las semifinales con Kane y compañía. El equipo español ha desplegado un fútbol imán porque te pegas; da gusto apreciarlo y disfrutarlo. Se da el lujo de jugar sin un ‘9’ fijo porque Oyarzabal se mueve por todo el frente de ataque, se recoge, cae a los espacios y no perdona. Los 11 titulares y 15 suplentes tienen buen pie, son finos; hasta el masajista te la devuelve en one. La posesión es su sello, su marca.
YA PASÓ LA EUFORIA de la remontada de la Scaloneta contra Inglaterra y se viene una final de aquellas. Estos chamaquitos juegan superbién, pero no conocen el rigor de la pierna fuerte y la presión que demanda que te vean dos mil millones de personas en vivo y en directo. La Champions no es un Mundial. Son muy buenos, calidosos, conchudos, pero una final no solo es el balón a un toque, paredes, triangulaciones y desbordes. Hay otros condimentos que suman y bastante. En ese sentido, los argentinos son los maestros en la canchería, recursos a la mala y mañosería. Y si no me creen, preguntenle a Bellingham.
LO QUE VEO ES QUE EL ENTRENADOR de Argentina se equivoca muy poco. Tiene una excelente lectura antes y durante el partido. A su lado están ‘Payasito’ Aymar, Walter Samuel y el ‘Ratón’ Ayala. Ese cuarteto tiene recorrido, batallas y sabe llegar al jugador. La principal fortaleza y virtud es la humildad del grupo. Sigue con obediencia las indicaciones, pese a que son millonarios y exitosos. Saltan y si se tienen que partir la frente, van con todo. Son tops, tienen caché, nivel y son campeones del mundo. Además, son únicos, tienen los huevos más gordos de los 8 planetas. Y de yapa cuentan con ‘La Cabra’, el mejor de la historia. Rexuxa...
Lautaro Martínez, entre lágrimas frente a las cámaras de televisión, declaró: ‘La primera vez que mi papá me compró unas botas de fútbol soñé con este momento’. En medio de la gloria, la adrenalina y la felicidad máxima de un instante histórico, el delantero recordó el esfuerzo de sus padres. Eso, dijo, se llama gratitud y amor. Su mensaje dejó una lección: para cumplir los objetivos siempre hay gente buena al lado que incentiva y empuja, y a esos no hay que olvidarlos nunca. En contraste, el autor del texto criticó a quienes, en todos los ámbitos, estando ganados, ni siquiera llevan una bolsa de galletas a sus padres. “Esos no sirven”, sentenció. “Así es… Me voy, soy fuga”, cerró.
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