Perú ocupa el segundo lugar en América Latina y el Caribe –entre los países de ingresos medios altos– con el mayor porcentaje de trabajadores mal remunerados, solo superado por Guatemala, donde más de la mitad (51.4%) de los empleados perciben salarios bajos. Así lo revela un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que señala que en el país el 25.1% de los trabajadores tienen ingresos insuficientes: ganan por hora un 50% menos que la media nacional, considerando tanto a asalariados como a no asalariados.

Pese a esta cifra, Perú está entre las naciones que lograron reducir la proporción de asalariados con sueldos bajos. El volumen promedio de trabajadores mal pagados se explica principalmente por la alta cantidad de no asalariados con ingresos por debajo del umbral. Mientras que solo un 10.2% de los asalariados tienen ingresos bajos, en la categoría de no asalariados la situación es mucho más crítica: 4 de cada 10 (44.3%) ganan por debajo del promedio.

El informe de la OIT detalla que “los países del grupo de ingresos medianos altos muestran proporciones cada vez mayores de trabajadores con salarios bajos (a veces aumentos sustanciales, por ejemplo, en Colombia, Guatemala, Namibia y Perú) cuando se incluyen en el cálculo a los trabajadores no asalariados, a pesar de que la proporción de trabajadores no asalariados es relativamente pequeño en este grupo de países de ingresos en comparación con lo que se observa en los países de ingresos bajos y medianos bajos y varios países de ingresos medianos altos”.

Porcentaje de trabajadores con bajos salarios entre trabajadores asalariados y no asalariados, según la OIT.

Informalidad

Para Paola Herrera, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), el alto porcentaje de trabajadores con “malos ingresos” refleja una alta vulnerabilidad, exacerbada por la informalidad laboral, principalmente de los no asalariados, quienes enfrentan condiciones laborales poco adecuadas e inestabilidad de ingresos.

La economista señaló que los no asalariados son trabajadores independientes sin salario fijo. Aunque el INEI reporta que un 71.2% de la población empleada es informal a septiembre, Herrera indicó que prácticamente todos los no asalariados están en la informalidad. “Cuando uno ve la distribución de ingresos de los trabajadores, los ingresos de los informales se concentran muy por debajo del salario mínimo. De los no asalariados más del 90% que son informales, por eso es que para ellos el porcentaje de trabajadores mal pagados es mucho más alto”, explicó a Gestión. En el Perú, la mayoría de trabajadores se concentra en pequeñas empresas, y los emprendedores de microempresas no logran costearse ingresos suficientes. En el ámbito urbano, la mitad de los trabajadores son independientes, según Miguel Jaramillo, investigador principal del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE). El economista resaltó que el mercado laboral peruano enfrenta distintas realidades con diferentes extremos. Otro grupo de menores ingresos serían los trabajadores del campo, considerados los de más bajos ingresos del país. Jaramillo indicó que aunque en el sector informal casi todos son subempleados por ingresos, “tanto en el sector formal como en el informal pueden haber subempleados”. En cuanto a los asalariados o trabajadores con salario fijo, estos suelen estar en planilla o tener una relación de trabajo dependiente. Aunque no necesariamente todos estén en la formalidad, cuentan con mejores condiciones laborales, señaló Herrera.

La economista Herrera, del IPE, señaló que la mediana del salario por hora en el Perú sería menor al ingreso promedio mensual de S/ 1,737 que reporta el INEI. “La mediana del salario por hora debería ser un poco más bajo que ese promedio. Lo que indica este porcentaje de trabajadores mal pagados, está tratando una medición de desigualdad”, explicó. Al calcular una jornada de ocho horas durante 30 días, los peruanos ganarían alrededor de S/ 7.23 por hora, aunque los expertos advierten que el monto real sería inferior. Esto se debe a que una gran proporción de los ingresos laborales, especialmente de los informales, está muy por debajo del salario mínimo. “Ser informal prácticamente determina que tengas un ingreso muy por debajo incluso del salario mínimo”, subrayó la especialista.

En cuanto a las perspectivas para el próximo año, Herrera indicó que en el 2025 se esperaría un crecimiento del PBI similar al de este año, pero impulsado por inversión privada. “Con las mejores expectativas de las empresas, el próximo año debería reflejarse un mayor crecimiento del empleo formal y con ello de los ingresos promedio de los trabajadores”, afirmó. Además, destacó que la consolidación de un periodo de baja inflación permitiría que la capacidad adquisitiva de los hogares recupere lo perdido en años de alta inflación. Sin embargo, advirtió que para el 2026 hay mucha incertidumbre por ser un año preelectoral, sobre todo durante la primera mitad. La tasa de informalidad entre los asalariados sigue siendo relativamente alta, pero son ellos quienes pueden experimentar una mejora de sus condiciones laborales cuando la economía crece, según la economista.

Jaramillo proyecta que el próximo año no será muy diferente de este: si bien la economía mostraría un buen nivel, esto no alcanzaría para generar mejores ingresos en la población. El economista subrayó que mejorar los ingresos de la fuerza laboral es una tarea de largo plazo y que, hasta ahora, no se han implementado los grandes cambios que el mercado requiere, sobre todo en políticas públicas y laborales.

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