Un proyectil lanzado a 7,35 Mach, equivalente a 9.000 kilómetros por hora, fue el resultado de la primera prueba al aire libre de un cañón electromagnético desarrollado por el Instituto de Investigación Germano-Francés de Saint Louis (ISL). El ensayo, que duró apenas unos milisegundos, se realizó en el polígono de Baldersheim, en territorio francés, y marcó un paso importante para una tecnología que busca ofrecer nuevas respuestas frente a las amenazas militares modernas.

El cañón de riel utiliza campos electromagnéticos en lugar de propelentes químicos para acelerar el proyectil. Esta tecnología lleva décadas en desarrollo en el ISL, un centro operado por la Agencia Francesa de Innovación en Defensa (AID) y el Ministerio de Defensa alemán. El disparo en campo abierto representa un salto cualitativo frente a los ensayos de laboratorio que habían predominado hasta ahora.

La instalación de vuelo libre donde se llevó a cabo la prueba comenzó a construirse hace dos años. Su propósito es evaluar el comportamiento del proyectil en condiciones más cercanas a un escenario real. A partir de este hito, los investigadores del ISL podrán aumentar progresivamente la energía de los disparos, analizar trayectorias a distancias significativas y estudiar la integración del lanzador con otros sistemas.

Francia y Alemania realizaron con éxito la primera prueba al aire libre de un cañón electromagnético en Baldersheim, disparando un proyectil a 7,35 Mach, equivalente a 9.000 km/h lr.pe

El arma que vence a misiles hipersónicos

Los misiles hipersónicos maniobrables, que vuelan a velocidades superiores a Mach 5 y cambian de trayectoria, complican la interceptación con sistemas cinéticos convencionales y representan una de las mayores preocupaciones actuales en defensa. Frente a ellos, el cañón electromagnético ofrece una alternativa distinta: al no depender de combustibles químicos, permite ajustar múltiples trayectorias de tiro. Desde el ISL señalaron que “en principio ofrece un tipo de respuesta diferente” ante estas amenazas, aunque advirtieron que convertir ese potencial en un sistema operativo exigirá años de investigación adicional, escalado y homologación. En paralelo, el instituto trabaja en el programa Rafira, un arma de 25 mm capaz de lanzar cinco proyectiles en una sola descarga.

lr.pe

Las pruebas acercan la tecnología al uso operativo

Hasta ahora, los trabajos del ISL en aceleración electromagnética se limitaban al laboratorio. La nueva infraestructura en Baldersheim permite, por primera vez, realizar disparos en vuelo libre a la intemperie. Según explicaron desde el instituto, “pasar a condiciones de campo abierto, en vuelo libre, es un paso claro y necesario más allá del trabajo de laboratorio: es ahí donde una tecnología comienza a evaluarse en condiciones más cercanas a las de su uso final”. Este avance marca un hito para acercar la tecnología al uso operativo, ya que antes solo se probaba en entornos controlados.

El ISL subraya que estos avances marcan la diferencia entre un logro de laboratorio y un sistema desplegable. Ahora los científicos pueden analizar el vuelo de proyectiles a distancias relevantes, diseñar municiones para lanzamiento electromagnético e integrar lanzadores con sistemas de guía y sensores, abriendo posibilidades antes inexistentes.

Leer artículo completo en larepublica.pe →