Un nuevo estudio arqueológico, liderado por investigadores de la Universidad de Uppsala en Suecia, reescribe la historia de la antigua sociedad rapanui en la remota Isla de Pascua, famosa por sus moáis. Contrario a lo que se creía durante años —que esta civilización se desarrolló en aislamiento sin contacto con otras comunidades del Pacífico Sur—, los hallazgos indican que los rapanui influyeron en otras culturas de la Polinesia oriental, difundiendo tradiciones y modelos ceremoniales a través del océano.

Los resultados, publicados en la revista Antiquity, muestran que las islas polinesias estaban mucho más interconectadas de lo que se pensaba. Los expertos descubrieron que las estructuras de los templos marae —intrincados claros rectangulares utilizados para ceremonias comunitarias— se originaron en Rapa Nui y no en una de las islas conectadas, como se creía anteriormente.

Estructura Marae con ahu en Mo'orea en las Islas de la Sociedad de Barlovento. Foto: P. Wallin

Estructura Marae con ahu en Mo'orea en las Islas de la Sociedad de Barlovento. Foto: P. Wallin

La difusión de prácticas ceremoniales desde Rapa Nui hacia otros asentamientos del Pacífico sugiere un alto nivel de actividad marítima en la región, lo que contradice cualquier idea de aislacionismo. Este estudio en la Isla de Pascua, reconocida por sus estatuas de piedra, contradice las teorías que se consideraban válidas sobre el desarrollo de su antigua cultura.

Los arqueólogos realizan un hallazgo que cambia la historia en la Isla de Pascua. Foto: iStock Mapa del Pacífico que muestra la esfera cultural de la Polinesia Oriental. Foto: P. Wallin

Mapa del Pacífico que muestra la esfera cultural de la Polinesia Oriental. Foto: P. Wallin

La investigación revela que los espacios rituales complejos, como los marae y ahu, surgieron primero en Rapa Nui entre los años 1300 y 1600 d. C., y luego se difundieron hacia el oeste a través de redes marítimas establecidas. Esto representa una inversión del flujo cultural previamente asumido. 'El hallazgo más importante es que podemos observar una propagación inicial de ideas rituales de oeste a este', explicó el arqueólogo Paul Wallin. 'Sin embargo, los espacios rituales complejos y unificados, conocidos como marae, muestran fechas más tempranas en el este'.

La primera fase de expansión, entre los años 1000 y 1300 d. C., fue similar al movimiento tradicional de oeste a este: los colonos establecieron sitios rituales sencillos marcados por postes de piedra, asociados con entierros y festines comunitarios. Esto sugiere una profunda continuidad ideológica entre los primeros viajeros. Posteriormente, entre 1350 y 1800 d. C., la estratificación social en islas como Rapa Nui, Tahití y Hawái impulsó el desarrollo de gigantescas estructuras de piedra que simbolizaban poder y autoridad. Los moáis de Rapa Nui —gigantescas figuras humanas hechas de roca volcánica y erigidas sobre plataformas sagradas— se convirtieron en característicos de este período monumentalista y jerárquico.

“Los hallazgos sugieren un patrón más complejo de lo que se creía”, señaló Wallin. Según el estudio, inicialmente las ideas rituales se propagaron de oeste a este, pero luego las estructuras de templos más elaboradas se desarrollaron en la Isla de Pascua y desde allí influyeron en otras partes de la Polinesia Oriental, en un movimiento de este a oeste. Los expertos aclaran que “el proceso migratorio desde las zonas centrales de la Polinesia Occidental, como Tonga y Samoa, hacia la Polinesia Oriental no se discute aquí”. Sin embargo, cuestionan “la colonización y dispersión estática de oeste a este, sugerida para la Polinesia Oriental, así como la idea de que Rapa Nui solo fue colonizada una vez en el pasado y se desarrolló de forma aislada”.

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