Miles de argentinos estallaron de alegría tras la remontada 2-1 de su selección ante Inglaterra, que clasificó al equipo al partido decisivo del Mundial 2026. La fiesta se extendió por buena parte de la noche, con banderas, vuvuzelas y cánticos que tomaron las calles del país. “¡El que no salta es un inglés!”, coreaban los hinchas en el Obelisco, epicentro tradicional de las celebraciones futboleras, donde una multitud se congregó minutos después del pitazo final.

La avenida 9 de Julio se tiñó de azul y blanco, mientras que cerca del histórico Teatro Colón se lanzaban fuegos artificiales. En varios puntos de la ciudad, los autobuses avanzaban abarrotados de hinchas que hacían temblar los vehículos con sus saltos antiingleses, y los vagones del metro llegaban a las estaciones dando bocinazos. Las autoridades municipales, como medida preventiva, restringieron la venta de alcohol durante la jornada.

“Fue impresionante este partido y este resultado. La felicidad que me da (...) Contra España tengo toda la fe en la selección. Se sufre siempre, todos los partidos sufrí, pero que siga así, que nos merecemos otro Mundial”, dijo a la AFP Rogelio Díaz, un productor agropecuario de 30 años. Argentina, para conseguir el máximo título, deberá enfrentar a España este domingo 19 de julio.

La alegría argentina también se sintió lejos de casa. En Kansas City y Nueva York, sedes del Mundial en Estados Unidos, así como en Tel Aviv, Bangladesh y Barcelona, comunidades de hinchas y simpatizantes de la Albiceleste salieron a celebrar el pase a la final. Incluso se vio al menos una propuesta de matrimonio en un bar del centro de la ciudad de Buenos Aires.

Hinchas festejan el pase de Argentina a la final del Mundial 2026. (Photo by Luis ROBAYO / AFP) Hinchas festejan el pase de Argentina a la final del Mundial 2026. (Photo by Luis ROBAYO / AFP) Hinchas festejan el pase de Argentina a la final del Mundial 2026. (Photo by Luis ROBAYO / AFP) Hinchas festejan el pase de Argentina a la final del Mundial 2026. (Photo by Luis ROBAYO / AFP)

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →