La higiene bucal no se completa solo con el cepillado de las superficies visibles de los dientes. Las zonas interproximales, es decir, los espacios entre cada pieza dental, requieren una limpieza específica para eliminar restos de alimentos y placa bacteriana, factores que pueden desencadenar caries y enfermedades de las encías. En el Perú, más del 90 % de la población presenta alguna enfermedad bucal a lo largo de su vida, según el Ministerio de Salud (Minsa). Sin embargo, la limpieza interdental sigue siendo una práctica poco habitual: un estudio de Hamilton Global Intelligence reveló que el 62 % de las personas no realiza una limpieza interproximal de forma regular.
El Dr. Ítalo Funes Rumiche, cirujano dentista y exdirectivo del Colegio de Cirujanos Dentistas del Perú (CCDP), explicó que incorporar un cepillo interproximal en la rutina diaria permite mejorar la higiene en zonas donde el cepillo convencional no llega con facilidad. “Incorporar el cepillo interproximal en la rutina diaria permite mejorar la limpieza entre los dientes. Sin embargo, elegir el tamaño adecuado es esencial para garantizar una limpieza efectiva sin afectar las encías”, señaló el especialista.
Esta recomendación cuenta con respaldo internacional. La European Federation of Periodontology (EFP) considera a los cepillos interdentales como una herramienta eficaz para complementar el cepillado convencional y reducir la acumulación de placa bacteriana. Para elegir el tamaño correcto, el especialista recomienda seleccionarlo según el espacio existente entre los dientes. El tamaño adecuado es aquel que ingresa entre las piezas dentales con suavidad, sin necesidad de ejercer fuerza y sin provocar molestias o lesiones en las encías.
El Dr. Funes subrayó que la limpieza interdental complementa el cepillado tradicional y ayuda a reducir el riesgo de caries, gingivitis y periodontitis. Para ello, el uso correcto del cepillo interproximal requiere seguir cinco recomendaciones clave.
Primero, elegir el tamaño adecuado: el cepillo debe deslizarse sin presión excesiva entre los dientes; si entra con dificultad o queda muy suelto, no es el indicado. Segundo, utilizar el tipo de cepillo según la zona: los modelos rectos son más prácticos para los dientes delanteros, mientras que los de mango curvado o acodados facilitan el acceso a molares y premolares.
Tercero, usarlo una vez al día, preferentemente antes del cepillado convencional y durante la noche. Cuarto, realizar movimientos horizontales suaves de ida y vuelta; los movimientos verticales pueden dificultar la limpieza y dañar el cepillo. Quinto, mantenerlo limpio: después de cada uso, enjuagarlo con agua, eliminar residuos y dejarlo secar en un lugar ventilado. Se recomienda reemplazarlo cuando las cerdas estén deformadas o desgastadas.
El especialista recordó que cada persona tiene características dentales distintas, por lo que aconsejó acudir periódicamente al cirujano dentista para una evaluación personalizada sobre el tipo y tamaño de cepillo interdental más adecuado.
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