Siete Objetivos Nacionales de Seguridad
La nueva planificación reduce las antiguas 99 estrategias del gobierno de Lenín Moreno a siete objetivos nacionales de seguridad. Uno de ellos, el tercero, se centra en la reconstrucción del sistema penitenciario y ordena que las Fuerzas Armadas mantengan el control temporal y estricto de las prisiones para aliviar el hacinamiento crítico del 29,06%, que afecta a 34.612 internos y desborda la capacidad del Estado. El plan prevé una transición para que, en 2027, los militares devuelvan la administración de las cárceles al Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI). En paralelo, plantea crear tribunales militares especializados dentro del Consejo de la Judicatura para juzgar a los uniformados.
La presencia militar en el territorio ecuatoriano cobra un protagonismo permanente tras el despliegue de 31.000 militares en 2024 y 1.750 soldados adicionales en 2025 en las zonas con mayores índices de criminalidad.
La criminalidad avanza en Ecuador
La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes escaló de niveles inferiores a 8,2 entre 2014 y 2020 hasta alcanzar un pico de 46,2 en 2023. El 2025 cerró con un récord histórico de aproximadamente 9.300 homicidios reportados por el Ministerio del Interior. Esta espiral de violencia vinculada al narcotráfico y al crimen organizado transnacional ha tenido consecuencias económicas devastadoras, como el cierre de 65.837 microempresas entre 2022 y 2023 debido a extorsiones. Esto obliga al sector privado a gastar más de US$1.500 millones anuales en seguridad, mientras la informalidad laboral alcanzó el 53,5%.
El plan también diagnostica la realidad social del país: la pobreza por ingresos alcanzó el 24% y la pobreza extrema el 10,4% a mediados de 2025, mientras que la presión migratoria se refleja en 77.000 refugiados reconocidos por ACNUR y 444.000 migrantes venezolanos. Para cortar el financiamiento de las organizaciones delictivas, vinculadas en gran medida a la minería ilegal —que representó el 2,5% del PIB en 2022—, el Plan Nacional de Seguridad impulsa la interoperabilidad de las bases de datos de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y las Aduanas, con el fin de compartir información en tiempo real. Sin embargo, las 201 páginas del documento gubernamental no incluyen un presupuesto general ni una asignación fiscal global para su ejecución. En su lugar, derivan las obligaciones a una red de articulación entre los ministerios del Interior, de Defensa, de Relaciones Exteriores, el CNI y la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
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