La historia de Gino Galdini, una marca de zapatos de cuero hechos a mano que hoy es un referente en Gamarra, comenzó mucho antes de que Miriam Romero estuviera al frente. La tradición zapatera nació con sus abuelos, continuó con su madre —quien durante muchos años vendió calzado como ambulante en las calles de Lima— y hoy la tercera generación mantiene vivo el oficio, adaptándose a las nuevas tendencias sin perder la esencia de fabricar calzado de calidad.
A los nueve años, mientras otros niños pensaban en jugar después del colegio, Miriam ya atendía clientes y ayudaba a sacar adelante el negocio familiar. “Sentía mucho miedo, pero la necesidad y el deber de ayudar a mis padres me hicieron fuerte. Desde muy pequeña entendí que debía aportar para sacar adelante a mi familia”, recuerda. Esa experiencia marcó el inicio de una historia de esfuerzo que hoy continúa.
“Mi mamá fue ambulante durante muchos años, en la época en que se despejaron las calles de Lima. Después de eso, mi hermano decidió formalizar el negocio y abrimos una tienda en el Jirón de la Unión. Más adelante apostamos por Gamarra. Muchos nos decían que aquí solo se vendía ropa, pero confiamos en nuestro producto y hoy nuestros zapatos de cuero son reconocidos por muchos clientes”, cuenta Miriam. El miedo que sintió al inicio se convirtió en fortaleza, y hoy su marca es un ejemplo de perseverancia dentro del emporio comercial más importante del país.
La perseverancia es la mayor enseñanza que recibió de su madre, quien les inculcó paciencia, trabajar con buen ánimo y lograr que las personas vuelvan a confiar en el producto peruano. Gino Galdini proviene de una familia de artesanos zapateros, y su filosofía de ofrecer zapatos de cuero de buena calidad a precios accesibles es un legado directo de ella. “Ella hacía zapatos para sacar adelante a sus hijos, no pensando en ganar grandes márgenes, sino en sobrevivir. Nosotros mantenemos esa idea: ofrecer un producto de calidad con un precio justo para que nuestros clientes puedan regresar y comprar más de un par”, explica.
El nombre Gino Galdini tiene raíces familiares. “Siempre nos gustó una marca italiana y mi abuelo hablaba inglés e italiano. Además, por sus raíces italianas, en Caquetá todos lo llamaban ‘Gino’. Así nació el nombre Gino Galdini”. La marca tomó fuerza durante la pandemia, cuando antes se llamaban Calzatura Romero. “Durante la pandemia le propuse a mi mamá renovar la imagen y crear una marca que llamara más la atención. Así nació Gino Galdini y la registramos en Indecopi. Fue un cambio importante para nuestro crecimiento”.

En Gamarra, conocido por la venta de textiles, destacan gracias a la atención al cliente como principal estrategia. “Mi hermano y yo ponemos mucho énfasis en la atención al cliente. Les mostramos los acabados, les explicamos que nuestros zapatos son hechos a mano y eso genera confianza. Muchos clientes regresan y nos recomiendan por la calidad del producto y el trato que reciben”.
“Muchos clientes llevan más de 20 años comprándonos. Dicen que nuestros zapatos tienen buenos diseños, excelentes acabados y duran mucho tiempo”, cuenta Gino Galdini sobre el vínculo con su clientela. Lo más gratificante, agrega, es ver que ahora llegan los hijos y hasta los nietos de quienes empezaron comprándole hace años.
El consumidor actual busca principalmente comodidad y un buen precio, pero cada vez más personas valoran la calidad. Frente a la competencia, Galdini aclara que no considera rival al calzado sintético o de biocuero. Reconoce que algunos optan por esos productos por la situación económica, pero su marca apuesta por clientes que valoran el cuero y el trabajo artesanal, lo que además les permite generar más empleo.
El mayor desafío para mantenerse en el mercado ha sido la competencia desleal. “Algunos fabricantes mezclan cuero con materiales sintéticos y los venden como si fueran completamente de cuero, ofreciendo precios mucho más bajos”, denuncia.
En cuanto a los zapatos personalizados que elaboran, están dirigidos a todo tipo de clientes, especialmente jóvenes que buscan zapatillas cómodas para usar incluso con terno. Al ser fabricantes, pueden crear modelos personalizados en distintos colores y entregarlos en un plazo de tres a cinco días. Respecto a los canales de venta, aunque tienen presencia en TikTok, Instagram y Facebook, la mayor parte de las ventas sigue siendo en la tienda física porque las personas quieren probarse el calzado antes de comprar.
Según Gino Galdini, si un producto no se vende, lo peor es dejarlo guardado. En su lugar, recomienda ofrecer promociones, mostrar los beneficios al cliente y mantenerse atento a las tendencias, como la moda europea o coreana. “Adaptarse al mercado es fundamental para seguir creciendo”, afirma el emprendedor, quien pasó de negocio ambulante a tener tres tiendas de zapatos de cuero en Gamarra. Su historia se suma a otros casos de éxito como Anacapri, donde tres hermanos convirtieron el gelato casero en un negocio con cuatro tiendas en Lima; el peruano que distribuye insumos a 1,500 restaurantes en Europa; y NTH, un joven gamarrino que empezó con 300 soles y hoy tiene tres locales en el emporio comercial.
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